Mostrando entradas con la etiqueta AlfayOmega. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta AlfayOmega. Mostrar todas las entradas

sábado, 3 de noviembre de 2012

Entrevista con Kiko Argüello, «Nos encontramos en un cambio de época» por Alvaro de Juana

http://www.alfayomega.es/Revista/2012/805/01_enportada5.php


Alfa y Omega > Nº 805 / 1-XI-2012 > En portada
Entrevista con Kiko Argüello, iniciador del Camino Neocatecumenal:
«Nos encontramos en un cambio de época»
Tras participar como auditor en el Sínodo, Kiko Argüello hace balance de estos días, en los que «se ha reflexionado mucho» sobre el «cambio de época» en el que estamos inmersos y cómo la Iglesia debe afrontarlo. Iniciador, junto con Carmen Hernández, del Camino Neocatecumenal, un itinerario de formación citado como referencia por varios Padres sinodales, Argüello advirtió sobre la necesidad de recuperar la conciencia de pecado: «¿Creemos que los hombres , por el miedo a la muerte, están sometidos a la esclavitud del demonio? Si no lo creemos, ¿para qué evangelizar?»

Kiko Argüello durante la intervención del Coro
y la Orquesta del Camino, en Chicago, el pasado mes
de mayo. Foto: Cristina Pascual
¿Qué balance hace del Sínodo?
El Sínodo ha sido muy importante, porque se ha reflexionado mucho. Los obispos se han dado cuenta de que la cristiandad ha pasado, y estamos en un cambio de época que la Iglesia debe afrontar. Al cumplirse 50 años del Concilio, se está realizando lo que el Papa Juan XXIII dijo en la Constitución apostólica Humanae salutis, por la que se convocaba el Concilio: «La Iglesia tiene ante sí misiones inmensas, como en las épocas más trágicas de la Historia».
En mi intervención en el Sínodo, he citado una frase fundamental de la Escritura. Dice la Epístola a los Hebreos 2, 14-15: «Así como los hijos participan de la sangre y de la carne, así también participó Él de las mismas, para aniquilar mediante la muerte al señor de la muerte y libertar a cuántos, por temor a la muerte, estaban de por vida sometidos a su esclavitud». Según esta antropología revelada, el hombre no puede amar -Como yo os he amado-, porque está rodeado del miedo a la muerte. Partiendo de este texto, que los Padres de la Iglesia han utilizado en las catequesis a sus catecúmenos, como podemos ver sobre todo en san Cirilo de Alejandría, nos podemos preguntar: ¿creemos de verdad que los hombres, por el miedo que tienen a la muerte, están sometidos durante toda la vida a la esclavitud del demonio? Si no lo creemos, ¿para qué evangelizar? Pero si lo creemos debemos decir: «El amor de Cristo nos apremia al pensar que si Él ha muerto por todos, todos por tanto han muerto. Y ha muerto por todos para que aquellos que vivan, no vivan más para sí mismos, sino para Aquel que ha muerto y resucitado por ellos» (2Cor 5, 14-15). El teólogo ortodoxo Olivier Clement dice que el pecado original dentro del hombre le obliga a ofrecerse todo a sí mismo. San Pablo, en la Epístola a los Romanos, dice que «el hombre conoce el bien y querría hacerlo, pero experimenta otra ley: queriendo hacer el bien es el mal el que se le presenta».
Durante el Sínodo, varios prelados han mencionado al Camino Neocatecumenal como una de las realidades que mejor promueve la nueva evangelización...
Juan Pablo II reconoció el Camino como «un itinerario de formación católica válido para la sociedad y los tiempos de hoy», y expresó su deseo de que «todos mis hermanos en el episcopado, junto a sus presbíteros, ayuden a esta obra para la nueva evangelización». Estamos sorprendidos de cómo se está realizando, por ejemplo, con las familias en misión. Precisamente, una de las proposiciones del Sínodo presentadas al Papa es dar gracias a las familias que ofrecen su vida por la evangelización. El Sínodo también ha tratado el tema de las vocaciones, y lo ha recogido agradeciendo a las nuevas realidades eclesiales las vocaciones que
En la clausura del Sínodo, el Papa habló de la missio ad gentes como una de las tareas primordiales para la evangelización. ¿Cómo la lleváis vosotros adelante?
Durante nuestra experiencia de tantos años evangelizando en medio de muchos alejados de la Iglesia y de muchos paganos, hemos visto a gente que vive en el infierno: muchos matrimonios que se rompen, mujeres que son asesinadas, gente sola, miles y miles de suicidios, tantos jóvenes abandonados a sí mismos en la droga... Dios, que ve la Humanidad sufriente condenada al infierno del no ser, que no puede vivir en la verdad -que es Cristo vivificado en la donación total de sí mismo-, ha enviado a su Hijo a la tierra para que, gracias a su muerte y resurrección, sean perdonados los pecados y el hombre pueda ser liberado de la esclavitud del demonio y recibir la naturaleza divina que le hace hijo de Dios.
En Cristo se abre de nuevo el cielo y el hombre puede amar como Cristo ha amado, gracias al don del Espíritu Santo. Dice san Pablo que «Dios ha querido salvar el mundo a través de la necedad del kerigma» o de la predicación, que es el anuncio de esta noticia. Pero la fe viene por el oído, por la escucha. Sin embargo, nosotros estamos en una sociedad secularizada, postcristiana, que tiene el oído cerrado.
En los Hechos de los Apóstoles se puede leer cómo Dios hace signos, hace milagros, para abrir el oído y preparar a escuchar el kerigma. Después de abrir el oído al kerigma, preguntan a Pedro: «¿Qué tenemos que hacer?» San Pedro responde: «Convertíos y haceos bautizar en el nombre de Jesucristo para el perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo» (Hch 2, 38). Sin embargo, en un cierto momento, los milagros cesan porque aparece un milagro superior, que es la Iglesia: «¡Mirad cómo se aman!», gritaban los paganos. Dice Jesús: «Amaos como yo os he amado» y «sed perfectamente uno y el mundo creerá».
También hoy, si queremos llevar adelante una nueva evangelización, es necesario dar signos que puedan abrir el oído al hombre contemporáneo, que le preparen a escuchar. Pero, ¿cómo podrá una comunidad cristiana llegar a esta estatura de fe del amor en la dimensión de la cruz y de la perfecta unidad?
Se necesita un catecumenado postbautismal que haga crecer la fe. Por eso, hay familias del Camino que van de misión entre los no bautizados o los alejados de la Iglesia a países como Alemania, Holanda o Suecia. A las catequesis que ofrecemos vienen muchos paganos y quedan sorprendidos de cómo se relacionan estas familias, porque lo que nos une a los cristianos es la relación en el Espíritu Santo.
Álvaro de Juana

sábado, 14 de enero de 2012

Espíritu Santo



El Camino Neocatecumenal y la nueva evangelización
«Un regalo especial del Espíritu Santo»
En su Visita a Santiago, el Papa destacó que España, además de haber dado históricamente a la Iglesia grandes santos y fundadores, de España han surgido en las últimas décadas «nuevas instituciones, grupos y comunidades de vida cristiana y de acción apostólica». Uno de los más destacados: el Camino Neocatecumenal, al que Benedicto XVI se ha referido como «un regalo especial suscitado por el Espíritu Santo». Don Silverio Nieto, Director del Servicio Jurídico Civil de la Conferencia Episcopal Española, destaca, en estas páginas, su labor misionera y su impulso a la nueva evangelización


Un momento de la intervención de Kiko Argüello,
en la Fiesta de la Familia 2011. Foto: Ignacio Arregui
El lunes 12 de diciembre, festividad de la Virgen de Guadalupe, Patrona de Iberoamérica, el Papa Benedicto XVI nombró obispo de la diócesis del Callao (Perú) al sacerdote madrileño don José Luis del Palacio y Pérez-Medel, que recibirá este sábado, 7 de enero, la ordenación episcopal de manos del cardenal Antonio María Rouco Varela, en la catedral de la Almudena, de Madrid. Ordenado sacerdote en Lima, por el Beato Juan Pablo II, monseñor Del Palacio lleva más de 35 años sirviendo al pueblo peruano y a la Iglesia como responsable del Equipo Itinerante del Camino Neocatecumenal, que cuenta con decenas de misioneros y varios seminarios en distintas diócesis del país hermano. El nuevo obispo del Callao es licenciado en Filosofía y Derecho Canónico, así como Doctor en Teología. Promotor de numerosos centros de formación de catequistas para la nueva evangelización y de Casas de Convivencia, ha sido el fundador de la Facultad de Teología Redemptoris Mater del Callao.
Este importante nombramiento de un misionero español como obispo viene a reconocer la labor de los sacerdotes, religiosos y religiosas españoles, que en numerosos países anuncian el reino de Dios. También pone de relieve, una vez más, la importancia misionera del Camino Neocatecumenal. Conviene recordar que otro miembro del Camino Neocatecumenal, monseñor Javier del Río Alba, desarrolla una incansable actividad apostólica en la archidiócesis de Arequipa (Perú), cuyos frutos se manifiestan en sus dos seminarios y la labor evangelizadora que se lleva a cabo en una población que se declara católica en un 90%.
Desde la fundación del Camino Neocatecumenal, en la década de los 60, este modo de iniciación cristiana y de educación permanente de la fe, reconocido por la Iglesia como un itinerario de formación católica, válida para la sociedad y para los tiempos actuales, lleno de familias, niños y gente joven, se ha ido extendiendo a lo largo y ancho del mundo y, en la actualidad, está presente en 106 países, entre ellos, algunos tan difíciles para el anuncio del Evangelio de Cristo, por la ausencia del reconocimiento del derecho fundamental de libertad religiosa, y tan decisivo para el futuro del cristianismo en Asia, como es el caso de la China comunista.
El Camino, que había nacido en medio de tantos sufrimientos entre los más pobres, vive en la parroquia y está a su servicio, es un instrumento que se pone al servicio de los obispos en las parroquias, con el fin de reconducir a la fe a quienes la han abandonado o nunca la han tenido, tratando de volver al primer modelo apostólico, que nace en torno a las casas y a pequeñas comunidades, donde todos se conocen, se ayudan, incluso económicamente, y rezan juntos. Con más de 3.000 sacerdotes y 86 seminarios, que son diocesanos, y multitud de matrimonios, incluyendo los hijos, en la misión ad gentes, cuya iniciativa se debe al Beato Juan Pablo II, al ver la situación de secularización del mundo occidental, en los últimos tiempos, incluso, se están enviando comunidades en misión.
El Evangelio, la única levadura

Celebración de la Palabra de Dios en una casa
La tarea de la evangelización de todos los hombres constituye la misión esencial de la Iglesia, una tarea y misión que los cambios amplios y profundos de la sociedad actual hacen cada vez más urgentes. Hoy, el Evangelio de Jesús sigue siendo la única levadura capaz de transformar un mundo egoísta y resignado a morir, la única luz capaz de iluminar nuestras tinieblas y alumbrarnos nuevos caminos de esperanza y alegría.
En este sentido, en repetidas ocasiones, el Papa ha subrayado la abundancia de frutos de conversión, fe madura, comunión fraterna e impulso misionero de las comunidades neocatecumenales. El Camino ha experimentado en estos años un desarrollo y una difusión en la Iglesia verdaderamente impresionantes. Como la semilla evangélica de mostaza, se ha convertido en un gran árbol, que ya se extiende por los cinco continentes.
Pero el Camino, además de la misión ad gentes, está también presente en otras realidades sociales: todas aquellas desde las que se pueda evangelizar y ser testigos de Cristo. Así, en el mundo académico destaca, en España, la prestigiosa Universidad Católica San Antonio, de Murcia, dirigida, con pulso firme y mano maestra, por el miembro del Camino Neocatecumenal don José Luis Mendoza, que, con más de 12.000 alumnos, está implantada también en Cuba, Austria, Alemania, etc., teniendo como referente la formación católica de sus miembros y la fidelidad a la Iglesia y al Papa, sin menoscabo de una exigente preparación universitaria, acorde con los tiempos actuales.
Benedicto XVI, en la audiencia que concedió al Camino Neocatecumenal el 17 de enero de 2011, destacó que se trata de «un regalo especial suscitado por el Espíritu Santo: como tal, tiende naturalmente a insertarse en la gran armonía del Cuerpo eclesial». En este sentido, «os exhorto -dijo el Papa- a buscar siempre una profunda comunión con los pastores y con todos los componentes de las Iglesias particulares y de los contextos eclesiales, muy diferentes, en los que estáis llamados a trabajar. La comunión fraterna entre los discípulos de Jesús es, de hecho, el primer testimonio y el más grande del nombre de Jesucristo».
En el mismo acto, el Santo Padre, dirigiéndose a los sacerdotes, provenientes de los seminarios diocesanosRedemptoris Mater de Europa, y a los más de 2.000 seminaristas presentes, les invitó a «ser sacerdotes enamorados de Cristo y de su Iglesia, capaces de transmitir al mundo la alegría de haber encontrado al Señor y de poder estar a su servicio».
La misión en las parroquias

Miembros del Camino, ante la Nunciatura de París,
en septiembre de 2008, durante la visita del Papa
En definitiva, el Camino Neocatecumenal no es un grupo formado espontáneamente, ni una asociación, ni un movimiento espiritual, ni una elite dentro de la parroquia. Más bien es un grupo de gente que desea redescubrir y vivir la vida cristiana en toda su plenitud, vivir las consecuencias esenciales de su Bautismo, por medio de un neocatecumenado dividido en diferentes etapas, tal como se hacía en la Iglesia primitiva, pero adaptado a su condición de personas ya bautizadas, de forma que el sacramento de la regeneración cristiana vuelva a ser lo que era en la conciencia y en la costumbre de las primeras generaciones del cristianismo.
Como consecuencia, estas comunidades tienen la misión de ser, en el interior de la parroquia, el signo y sacramento de la Iglesia misionera, de abrir un camino concreto de evangelización para los alejados, dando los signos que llaman a conversión a los paganos, esto es, el amor en la dimensión de la cruz y la unidad. Este amor, por el que, según el Evangelio, todos reconocerán a los seguidores de Cristo, es un amor que exige una donación total, un amor que Kiko Argüello define así: «Amar significa morir, y nuestra tragedia es precisamente que no queremos morir. Amar al otro cuando es diferente de lo que yo deseo siempre significa un salto en la oscuridad, significará superar la muerte».
En conclusión, en el Camino Neocatecumenal es el anuncio del Evangelio, el testimonio en pequeñas comunidades y la celebración eucarística en grupos lo que permite a sus miembros ponerse al servicio de la renovación de la Iglesia y de la nueva evangelización.
Silverio Nieto
El Camino, en la Fiesta de la Familia
Han pasado más de 40 años desde que el soplo del Espíritu irrumpiese con fuerza en Madrid para dar vida al Camino Neocatecumenal. Esa precaria experiencia que se inició entre los más pobres del barrio de Palomeras Altas ha terminado por configurarse en la iniciación cristiana de adultos y de redescubrimiento del Bautismo que es hoy. Pero no ha terminado aquí, porque Dios sigue sorprendiendo con nuevos carismas y dones.
Uno de ellos es la cantidad de jóvenes que han encontrado en esta realidad eclesial un sentido a su existencia, experimentando el amor de Dios y dando un vuelco a su vida. Porque el Camino Neocatecumenal está regenerando el tejido social allí donde está presente y renueva en las personas la vocación de cristiano.
Muchos de los jóvenes que hemos visto en la JMJ en Madrid, o que vemos cada año en la Fiesta de la Familia, son el fruto de esta intensa vivencia de la fe, de la escucha de sus padres a la predicación de sus catequistas y del que han dado a la Iglesia. De ahí que, en el Camino Neocatecumenal, los jóvenes se casen a temprana edad y formen matrimonios abiertos a la vida y con numerosos hijos. No en vano, el Instituto Juan Pablo II, en Roma -de la Universidad Lateranense-, ha querido subrayar la defensa a la familia y la vida del Camino (reconstrucción de matrimonios, vocaciones al sacerdocio y la vida consagrada, familias misioneras...) otorgando el Doctorado Honoris Causa a su iniciador, Kiko Argüello. Todo ello ha sido también posible gracias a cómo el Camino enseña a los padres a transmitir la fe a los hijos: mediante una liturgia doméstica en la que los padres rezan los salmos de las Laudes con los hijos, leen las Sagradas Escrituras y les ayudan a ver la acción de Dios en su propia historia.
El iniciador del Camino fue promotor de la primera Fiesta de la Familia celebrada en la Plaza de Colón en 2007. Meses antes, en Roma, tuvo lugar el llamado Family Day, en el que miles de familias católicas salieron a la calle a defender la familia y protestar contra la ley que equiparaba las parejas de hecho a los verdaderos matrimonios que el Gobierno de Prodi pretendía aprobar. En las dos ocasiones fue un rotundo éxito. En Italia se paró la ley. Para España, supuso un antes y un después y devolvió a las familias y a la propia Iglesia la esperanza y el entusiasmo.
Miles de jóvenes de España y del resto de Europa pertenecientes al Camino Neocatecumenal llegaron a Madrid para gritar que, ¡Gracias a la familia cristiana, ¡hemos nacido! Muchos de ellos participaron en el encuentro vocacional que tuvo lugar también en Cibeles tras la marcha de Benedicto XVI, y en el que 5.000 chicos y 3.200 chicas se ofrecieron para consagrarse a Dios. Por vez primera, la Orquesta Sinfónica del Camino Neocatecumenal, formada por casi 200 jóvenes que evangelizan a través de la música, tocaron en esta plaza de Colón. InterpretaronLa Espada, que nos transporta al momento en el que la Virgen se encuentra al pie de su Hijo crucificado, yResurrexit, que anuncia con un ritmo vertiginoso la resurrección de Cristo. Todo ello con los ojos puestos en la nueva evangelización, de la que el Camino es impulsor desde sus inicios.
Álvaro de Juana

martes, 3 de enero de 2012

Experiencia del amor de Dios a través de la belleza

http://www.alfayomega.es/Revista/2011/764/06_aquiahora5.php



Dedicación del altar del Seminario Redemptoris Mater, de Madrid

Experiencia del amor de Dios a través de la belleza

El cardenal arzobispo de Madrid, don Antonio María Rouco, dedicará, el lunes próximo, el altar de la iglesia del Seminario Redemptoris Mater, de Madrid, Nuestra Señora de la Almudena. Tras varios años de remodelación de la iglesia, Kiko Argüello, ayudado por un equipo de constructores y artistas itinerantes, ha realizado un mural iconográfico de inspiración bizantina que preside el templo. Asistirán a la celebración Kiko Argüello y Carmen Hernández, iniciadores del Camino Neocatecumenal, además del padre Mario Pezzi, y los seminaristas y las personas más allegadas a esta casa de formación sacerdotal







Retablo del templo del Seminario Redemptoris Mater. A la derecha: Kiko Argüello ultima uno de los iconos

«He visto la imagen humana de Dios y mi alma ha sido salvada»: así defendía los iconos san Juan Damasceno en el siglo VIII, frente a la lucha iconoclasta. Con el mismo fin evangelizador, Kiko Argüello (Premio Nacional de Pintura en 1959) ha diseñado el nuevo edificio del Seminario Redemptoris Mater de Madrid y, de forma especial, la iglesia en la que los seminaristas celebrarán diariamente la Eucaristía. Este seminario diocesano misionero cuenta en Madrid con más de 22 años de recorrido, y, desde hace dos, tiene nueva sede en un edificio perteneciente a la archidiócesis de Madrid, en el que antes residía una comunidad de Hermanas Capuchinas.

El Rector, los formadores y los más de 70 seminaristas de 22 naciones diferentes esperan con ilusión este próximo lunes, día 19 de diciembre, ya que hasta el momento han celebrado la Eucaristía en una capilla provisional, en una de las salas del edificio. La nueva iglesia, reconstruida a partir de la antigua capilla de planta circular, se ha convertido en una obra de arte que invita a la alabanza y a la acción de gracias a Dios. Una cúpula de madera de la que pende una paloma, signo del Espíritu Santo, corona este espacio celebrativo envuelto con piedra serena y sobre un suelo de moqueta azul y mármol; pequeños detalles que hacen resaltar las pinturas del mural: un muro de casi 10 metros de alto en el que se representan los misterios de Cristo, como la Encarnación, el Nacimiento, el Bautismo del Señor, la Crucifixión, el Descenso a los infiernos, el Sepulcro vacío o la Parusía del Pantócrator.

Kiko Argüello se inspira en la pintura bizantina. Incorpora alguna novedad en el color y la expresión, pero mantiene el canon bizantino, para el cual el protagonista es el fiel creyente, ya que el punto de fuga de cada icono no está dentro de la pintura, sino en el que la observa. Son pigmentos, trazos, líneas que hablan de pasajes evangélicos, y quieren mostrar la belleza del amor de Dios a través de esta nueva estética.

Juan Ignacio Merino

Semilla de sociedad

Que la institución familiar es la semilla de la sociedad no deja de ser, por muy repetida que haya sido a lo largo de la historia, una idea original. No existe pueblo, no existe cultura que no lo haya sentido o percibido así. Las consecuencias que se derivan de esta afirmación son ineludibles y de un calado extraordinario. La primera de ellas es que ninguna semilla puede arraigar, ni mucho menos crecer, fuera de un suelo adecuado. En segundo lugar, requiere de un clima y una temperatura igualmente aptas para su crecimiento; y, finalmente, la necesidad de un cuidado activo para sus necesidades básicas, incluida la de un resguardo fundamental de cuanto pueda dañarla.

La Universidad CEU-San Pablo se ha propuesto muy seriamente el estudio y la investigación de cuáles son estas condiciones, y cuáles han de ser las políticas públicas que las promuevan, para que la familia española pueda crecer y prosperar de un modo sano y fecundo. El instrumento elegido para esta actividad investigadora es el Instituto de Estudios de la Familia, que con la constitución de la Cátedra Balbuena del Rosa-CEU da un paso decidido en pro de este tipo de estudios. Cátedra que, nacida de la sociedad civil, en concreto de la generosidad de la familia Balbuena de la Rosa con la mediación del Estudio Legal Pérez Alhama, tendrá su acto de presentación este jueves, 15 de diciembre, a las 19 h. en el salón de actos de la Universidad CEU San Pablo. Acto que contará con la presencia de don Raúl Mayoral, don Juan Pérez Alhama, doña Paloma Durán y doña Concepción Dancausa.

Elio GallegoPUBLICIDADRECOMENDACIONESALFA Y OMEGA© 2006. Alfa y Omega, Semanario católico de información. Fundación San Agustín, Arzobispado de Madrid