viernes, 19 de abril de 2013

Autor: P. Mario Pezzi - Catequesis sobre la Teología del Cuerpo en Juan Pablo Noviazgo, Matrimonio y Familia

Autor: P. Mario Pezzi | Fuente: www.mscperu.org
Catequesis sobre la Teología del Cuerpo en Juan Pablo Noviazgo, Matrimonio y Familia
Temario
Temario

Cada año el P. Mario Pezzi reúne las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia respecto a los temas candentes de actualidad. Ofrecemos su trabajo aquí para facilidad de los hermanos que desean asimilar tan importantes enseñanzas.

Introducción General

LOS ATAQUES CONTRA EL MATRIMONIO EN LA EPOCA MODERNA 




  • El movimiento feminista
  • Nacimiento del movimiento Gay
  • Homofobia: Significado del término
  • Recientes movimientos de presión: el control de la natalidad y la cuestión de los "géneros»

    EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA
  • El Concilio Vaticano II: recuperación de la "Imagen de Dios, dignidad del cuerpo humano
  • El cuerpo llega a ser templo del Espíritu Santo.
  • Hombre y mujer
  • La contribución del Papa Juan Pablo II: La "Teología del cuerpo"

    1.- JUAN PABLO II: UNA APROXIMACIÓN INÉDITA A LA SEXUALIDAD

    El personalismo en Karol WojtyIa, Amor y responsabilidad

    2.- EL PLAN DE DIOS SOBRE LA SEXUALIDAD HUMANA

    La soledad original
    Creación de la mujer: vocación a la comunión
    La desnudez de la inocencia
    El significado conyugal del cuerpo: el don de sí

    3.- EL PECADO. EL DESEO Y LA CONCUPISCENCIA

    El pecado original
    La vergüenza sexual
    La voluntad de dominación del uno sobre el otro
    La desunión
    1. Desunión en la persona entre mirada y corazón
    2. Desunión entre cuerpo y corazón: el maniqueísmo
    3. Desunión entre personas

    4.- EL MATRIMONIO, LA REDENCIÓN Y LA RESURRECCIÓN

    El matrimonio sacramento
    Ya sobre el plano de la naturaleza el matrimonio es un sacramento
    El sacramento del matrimonio comunica la gracia
    La redención del cuerpo
    ¿Cómo se entrega el Cristo-Esposo a la Iglesia, su Esposo?
    La resurrección y el fin del matrimonio
    El signo de las bodas del Cordero

    5.- LA SEXUALIDAD Y LA SANTIDAD

    La norma del acto conyugal: inseparabilidad del significado unitivo y procreativo
    La luz de la "Teología del cuerpo"
    El acto sexual, lenguaje de comunión
    La castidad, vía de libertad y de santidad
    Los medios para vivir la castidad en el matrimonio: los Sacramentos
    El don de la piedad

    6.- ALGUNAS DIFICULTADES EN EL MATRIMONIO

    Armonía Sexual y Comunión: Los tres Altares
    Algunos casos particulares de dificultad

    EL NOVIAZGO

    Descubrir la propia vocación
    Descubrir a la mujer o al hombre que Dios ha designado para ti: Dios intermediario (Tobías)
    El matrimonio de Tobías y Sara: paradigma del noviazgo y del matrimonio cristiano

    Algunos consejos de S. Juan Crisóstomo sobre la elección de la mujer (y el marido)


    ¿Estás dispuesto a aceptar los defectos y pecados del otro?
    No te dejes engañar por la belleza exterior, busca la interior
    Prejuicios engañosos
    El tiempo del noviazgo no es sólo preparación al Matrimonio, sino también a la Familia
    Saber qué significa casarse
    La preparación es cosa de dos: confrontar su idea de matrimonio
    Adquirir las cualidades (las virtudes) espirituales necesarias para vivir la vida conyugal
    Castidad y virginidad: la mejor preparación al matrimonio
    Los novios deben ser ayudados y deben dejarse ayudar

    APÉNDICE

    La homosexualidad en el Magisterio de la Iglesia




  • ATEQUESIS
    SOBRE LA "TEOLOGIA DEL CUERPO"
     
    EN JUAN PABLO II
    INTRODUCCIÓN GENERAL
    Profundizaremos este año en la "Teología del cuerpo", de la que ya hemos tratado en los años anteriores, dada la gran actualidad de esta doctrina para ayudar sobre todo a nuestros jóvenes en vista del noviazgo y a las parejas en la vida matrimonial y familiar.
    LOS ATAQUES CONTRA EL MATRIMONIO EN LA EPOCA MODERNA
    Durante siglos la tradición judeo-cristiana ha transmitido la luz de la revelación sobre el cuerpo: la sexualidad - el matrimonio - la familia. Como veremos el ataque más radical al matrimonio y a la familia deriva del pecado (prostitución - adulterio - impureza según habla S. Pablo a propósito de las obras de la carne[1]). Pero, mientras antes al pecado se le llamaba pecado, desde. hace algún siglo lo que era considerado pecado ha adquirido derecho de ciudadanía y ha entrado en las leyes de muchos estados (prostitución - adulterio - pornografía - aborto...). Como afirmó' con fuerza el Papa Juan Pablo II en 1982 en Fátima:
    "En realidad la salvación eterna del hombre está sólo en Dios. El rechazo de Dios por parte del hombre, si llega a ser definitivo, guía lógicamente al rechazo del hombre por parte de Dios (Cf. Mt. 7, 23; 10, 33), a la condenación.
    El pecado ha ganado un tan fuerte derecho de ciudadanía en el mundo y la negación de Dios se ha difundido tan ampliamente en las ideologías, en las concepciones y en los programas humanos... Pero ningún pecado del mundo podrá superar jamás el Amor de Dios".
    ¿Cómo se ha llegado a conseguir "derecho de ciudadanía” a todo lo que amenaza e intenta destruir la visión judeo-cristiana de la sexualidad - del matrimonio - de la familia?
    Entre las causas principales vamos a recordar someramente algunas, según las describe Ramón García de Haro en su libro "Matrimonio y familia en los documentos del magisterio"[2]:
    El primer ataque serio al matrimonio cristiano vino con el Luteranismo; que lo negó como Sacramento, abriendo así la puerta a las sucesivas desviaciones del secularismo.
    La llamada "Escuela del Derecho natural" y los filósofos de la Revolución francesa promueven decididamente el desarrollo del proceso de secularización. El pensamiento "laicista" difundido con la Revolución francesa, no se limita a negar la potestad de la Iglesia sobre el matrimonio, sino que propone una nueva moral matrimonial, afirmando la existencia de un derecho natural válido etsi Deus non daretur(=como si Dios no existiese). Derecho que encontraría su fundamento en el hombre, así como la razón puede conocerlo prescindiendo de Dios y de la Revelación.
    La progresiva expansión de tales ideas llevará a la instauración del "matrimonio civil" en muchos Estados de mayoría católica. En los dos decenios conclusivos del siglo XVIII, comenzando por Francia, diversos Países Occidentales configuran el matrimonio civil como válido para los católicos y también como el único válido; al mismo tiempo, habitualmente, admiten el divorcio.
    Además de los ataques al matrimonio y a la familia arriba mencionados, recordamos algunas otras formas de desestructuración de la familia cristiana en los tiempos modernos: el análisis siguiente está sacado de un opúsculo redactado por "Objetivo Chaire", un equipo multidisciplinar formado por profesionales del campo psicológico, médico, filosófico, pedagógico y sacerdotes. La óptica adoptada es la del Magisterio de la Iglesia en la unidad fundante de cuerpo, psique y espíritu[3].
    Entre las varias formas de ataque a la visión cristiana de la sexualidad recuerdan que la corriente feminista liberal se afirma en los últimos decenios del s. XIX y los primeros veinte años del s. XX, alcanzando casi todos los objetivos jurídicos y políticos que se había propuesto. Al mismo tiempo, una segunda oleada feminista se difunde en el ámbito del pensamiento socialista, auspiciando una revolución que transforme las condiciones materiales de la vida, liberando de la subordinación a los proletarios y a las mujeres[4].
    El feminismo radical, contra la subordinación sexual de la mujer desde el final de los años '20 hasta los años '60 del s. XX, Virginia Woolf (1882-1941) ySimone de Beauvoir (1908-1986) se propone llegar hasta las "raíces" del predominio masculino. Según este pensamiento en las raíces de la subordinación de la mujer no está la explotación económica o la exclusión de los derechos civiles, sino la subordinación sexual y reproductiva, es decir, la traducción de la diferencia sexual y reproductiva a diferencia social y cultual que impone a las mujeres un papel subordinado: del sexo-papel biológico, al género-papel social y cultural. La propuesta del feminismo radical es romper la servidumbre sexual de las mujeres con instrumentos diversos que van desde el incremento del uso de los medios de contracepción a la legalización del aborto asistido, al rechazo de la heterosexualidad como forma única de relación sexual normal, no desviadora.                                                                                                                                  .
    Nacimiento del movimiento Gay: El comming-out
    Una diferencia fundamental. entre el homosexual y el gay, entre el que es portador de un incomodidad y quien por el contrario hace de eso una "bandera" que hay que reivindicar, consiste en el llamado outing o coming-out, en el «salir fuera» para ser reconocidos como tales frente a la sociedad.
    En la historia del movimiento gay hay un inicio, una fecha que marca el primer coming­out, cuando el movimiento salió al descubierto no sólo a través de sus exponentes, sino como realidad organizada y, por lo tanto, militante. Tal fecha, que por lo demás corresponde con la recurrencia en la que cada año se celebra la jornada del «orgullo gay» es el 28 de Junio. En la noche del sábado 28 de Junio de 1969, en Nueva York, en un bar notoriamente frecuentado por gays, el Stonewall Inn, ocho policías se presentaron con una orden judicial de registro, por que - así estaba escrito en la orden - en el bar se suponía que se servía alcohol sin licencia (hecho considerado por los gays como un pretexto provocador). Los clientes reaccionaron con la fuerza provocando un largo enfrentamiento.
    En 1989: el tipo del homosexual "prácticamente normal"
    En 1989 en los Estados Unidos salía un libro que de alguna manera significaría un giro en el ámbito de la intentona gay de acreditarse frente a la opinión pública como una realidad de personas inocuas, que no amenazan el orden social y que desean solamente ser acogidas como un componente más de la sociedad. El libro, titulado “After the ball" desea la superación de la imagen demasiado transgresiva e inquietante que los gays dieron de sí mismos en los años Ochenta y Noventa del s. XX y es una invitación a cambiar de dirección. Así, «se elabora en las comunidades gay de todo el Occidente» escribe Barilli, el tipo del homosexual "prácticamente normal" que pide el reconocimiento de las uniones civiles entre homosexuales como objetivo primario, en grado de dar una importante legitimación del movimiento gay.
    El 8 de Febrero de 1994 el Parlamento Europeo vota con mayoría una deliberación que invita a cada Estado a cancelar toda forma de discriminación para los gays y las lesbianas. En algunos Países europeos, la unión homosexual es equiparada al matrimonio y a la familia, en algunos casos también con el derecho de adoptar a niños.
    Homofobia: Significado del término
    La llamada "homofobia" es una actitud de no coparticipación de la ideología gay y de no aprobación de la homosexualidad.
    Se trata de un intento intimidatorio, del tipo: «si quieres ser considerado como una persona razonable - y no un enfermo, un fóbico -tienes que compartir los objetivos del movimiento gay».
    La intimidación, sin embargo, se va transformando cada vez más en una amenaza: el movimiento gay presiona para que sean aprobadas lo más rápido posible (y en algunos países ya han sido aprobadas) unas leyes que castigan las actitudes definidas como "homófobas". La homofobia, lejos de ser una enfermedad inexistente, se convierte de tal manera en un "crimen, mientras que los "homófobos" (es decir, quien no está de acuerdo con el matrimonio gay, las adopciones gays, las relaciones homosexuales, etc. ...) deben esperarse la reprobación pública y, si insisten en ratificar su posición, una citación a juicio.
    Recientes movimientos de presión: el control de la natalidad y la cuestión de los "géneros»
    Es conocida por todos la campaña Nelson Rockefeller, promovida desde los años 60, de la planificación familiar ("Family Planning"), sostenida por organismos de la ONU para contener el crecimiento demográfico sobre todo de los países más pobres o en vías de desarrollo, que amenazaría el bienestar y el progreso de los países más ricos e industrializados. Fruto de esta acción de "esterilización" a veces masiva, y de la campaña para la limitación de los nacimientos (incremento de publicaciones eróticas a través de revistas, TV, Internet, turismo sexual, pedofilia, etc. ...) ha sido la disputa sobre los "géneros",hasta el momento considerados dos: masculino y femenino.
    En los últimos encuentros Mundiales sobre la Mujer en El Cairo (1994) y en Pekín (1995), se ha puesto en discusión la tradicional distinción del género: hombre o mujer. Se quiere que sean aceptados como jurídicamente reconocidos cinco géneros: hombre, mujer, homosexual, lesbiana, heterosexual.
    Señalo en la siguiente nota lo que escribe a propósito Mons. Angelo Scola, actual Patriarca de Venecia en un libro suyo[5].

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    [1] Cf. Gal. 5, 19-21; Rom. 1, 20-32.
    [2] Ramón García Haro, Matrimonio e famiglia nei documento del Magistero, Edizioni Ares 2000, pp. 56ss.
    [3] Objetivo Chaire, "ABC per capire !'omoswsualirá", Ed. Sant Paolo 2005 (Pequeño librito de 64 páginas, simple, claro, científico, recomendable para jóvenes y padres para contrarrestar el actual bombardeo mediático contra la sexualidad, el matrimonio y la familia cristiana).
    [4] En 1884 Friedrich Engels (1829-1895), en el ensayo "El origen de la familia, de la propiedad privada y del Estado", sostiene que la esclavitud de la mujer empieza con la institución de la familia monogámica fundada en la propiedad privada, ejercida por el varón cabeza de familia sobre sus bienes (entre ellos también la mujer), y terminará con el fin de la propiedad privada misma. Esta visión la condivide Carlos Marx que ve en la familia cristiana un obstáculo a combatir a fin de realizar el comunismo.
    [5] "Universalismo científico y politeísmo neo-pagano explican la extrema facilidad con que una cultura andrógina se está difundiendo cada vez más. Para esta cultura ladiferencia sexual no es, según afirma la psicología profunda, insuperable e indeducíble. Al contrario llegará (y no demasiado tarde) el día en que todo hombre podráelegir a su gusto su propio sexo o pasar en el arco de la misma existencia, del uno al otro sexo.
    El otro, su cuerpo, es reducido a pura máquina para tener encendido el fuego del placer. Sobre todo la mujer, en su ser símbolo eminente del Otro, es abolida. La afección... es tratada como una enfermedad mortal de la que no se puede defender. El resultado es un desmoronamiento radical de la esfera del amor y un aturdimiento del misterio nupcial. Angelo Scola, "Uomo e donna oggi, en Renzo Bobetti (Ed.), la reciprocità uomo; donna, vita di spiritualità coniugale e familiare" Editrice Città Nuova, 2001.

    Catholic - Semana Santa 2013. Pascua es Cristo vivo



    http://es.catholic.net/imprimir/index.phtml?ts=4&ca=120&te=3048&id=57493


    Semana Santa 2013. Pascua es Cristo vivo

    Autor: S.S.
    A los párrocos y responsables de comunidades educativas:

    Hace años que todos trabajamos por lograr que la iglesia esté en la calle tratando que se manifieste más la presencia de Jesús vivo. Es el esfuerzo de vivir aquello que rezamos tantas veces en la Misa “que todos los miembros de la Iglesia sepamos discernir los signos de los tiempos y crezcamos en la fidelidad al Evangelio; que nos preocupemos de compartir en la caridad las angustias y las tristezas, las alegrías y las esperanzas de los hombres, y así les mostremos el camino de la salvación” (1) En mayor o menor medida muchas comunidades aceptaron ese desafío. Aparecida confirmó el camino y nos mostró que, para que no sea un chispazo, necesitábamos una conversión pastoral. La necesitamos continuamente porque muchas veces tenemos la tentación de volver a las cebollitas de Egipto. Todos sabemos que la realidad de nuestras parroquias resulta acotada en relación a la cantidad de personas que hay y a las que no llegamos. La Iglesia que nos llama constantemente a una nueva evangelización nos pide poner gestos concretos que manifiesten la unción que hemos recibido. La permanencia en la unción se define en el caminar y en el hacer. Un hacer que no sólo son hechos sino un estilo que busca y desea poder participar del estilo de Jesús. El “hacerse todo a todos para ganar a algunos para Cristo” va por este lado. (2)

    Salir, compartir y anunciar, sin lugar a dudas, exigen una ascesis de renuncia que es parte de la conversión pastoral. El miedo o el cansancio nos pueden jugar una mala pasada llevándonos a que nos quedemos con lo ya conocido que no ofrece dificultades, nos da una escenografía parcial de la realidad y nos deja tranquilos. Otras veces podemos caer en el encierro perfeccionista que nos aísla de los otros con excusas tales como: “Tengo mucho trabajo”, “no tengo gente”, “si hacemos esto o aquello ¿quién hace las cosas de la parroquia?”, etc.

    Igual que en el año 2000 quisiera decirles: [/c]Los tiempos nos urgen. No tenemos derecho a quedarnos acariciándonos el alma. A quedarnos encerrados en nuestra cosita... chiquitita. No tenemos derecho a estar tranquilos y a querernos a nosotros mismos…Tenemos que salir a hablarle a esta gente de la ciudad a quien vimos en los balcones. Tenemos que salir de nuestra cáscara y decirles que Jesús vive, y que Jesús vive para él, para ella, y decírselo con alegría... aunque uno a veces parezca un poco loco.

    Cuántos viejitos están con la vida aburrida, que no les alcanza, a veces, el dinero ni para comprar remedios. A cuántos nenes les están metiendo en la cabeza ideas que nosotros recogemos como gran novedad, cuando hace diez años las tiraron a la basura en Europa y en los Estados Unidos, y nosotros se las damos como gran progreso educativo.

    Cuántos jóvenes pasan sus vidas aturdiéndose desde las drogas y el ruido, porque no tienen un sentido, porque nadie les contó que había algo grande. Cuántos nostálgicos, también los hay en nuestra ciudad, que necesitan un mostrador de estaño para ir saboreando grapa tras grapa y así ir olvidando.

    Cuánta gente buena pero vanidosa que vive de la apariencia, y corre el peligro de caer en la soberbia y en el orgullo.

    ¿Y nosotros nos vamos a quedar en casa? ¿Nos vamos a quedar en la parroquia, encerrados? ¿Nos vamos a quedar en el chimenterío parroquial, o del colegio, en las internas eclesiales? ¡Cuando toda esta gente nos está esperando! ¡La gente de nuestra ciudad! Una ciudad que tiene reservas religiosas, que tiene reservas culturales, una ciudad preciosa, hermosa, pero que está muy tentada por Satanás. No podemos quedarnos nosotros solos, no podemos quedarnos aislados en la parroquia y en el colegio. [/c] (3)

    La Semana Santa se nos presenta como una nueva oportunidad para desinstalar un modelo cerrado de experiencia evangelizadora que se reduce a “más de lo mismo” para instalar la Iglesia que es de “puertas abiertas” no porque sólo las abre para recibir sino que las tiene abiertas para salir y celebrar, ayudando a aquellos que no se acercan.

    Con estos pensamientos miro la próxima celebración de Ramos, es la fiesta del andar de Jesús en medio de su pueblo siendo bendición para todos los que se encontraban a su paso. Les ruego que no privaticemos la fiesta que es para todos y no para algunos. La Arquidiócesis ha hecho la opción de celebrarla. misioneramente el sábado por la tarde desde las columnas y puestos misioneros en las distintas Vicarías. Sin embargo la adhesión es todavía muy pobre. Por eso les pido a los Párrocos y a los responsables de los Colegios que convoquen y movilicen sus comunidades para ese momento fuerte de fe y anuncio con la certeza de que la vida de nuestros fieles se renueva cuando experimentan la belleza y alegría de acercarse a los hermanos para compartir la fe: "es imposible que un hombre haya acogido la Palabra y se haya entregado al Reino sin convertirse en alguien que a su vez da testimonio y anuncia". (4)

    Les agradezco desde ya todo lo que hagan en este sentido.

    Con paternal afecto

    Card. Jorge Mario Bergoglio SJ, arzobispo de Buenos Aires
    25 de febrero de 2013.

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    (1) P. E. V c 
    (2) Misa Crismal 2012 
    (3) EAC 2000 
    (4) Evangelii nuntiandi 24

    Kiko Arguello Catequesis en la Inauguración del Seminario Redemptoris Mater Nuestra Señora de Guadalupe,



    http://www.camino-neocatecumenal.org/neo/iniciadores%20camino/inaguaracion%20managua.htm


    Kiko Arguello Catequesis en la Inauguración del Seminario Redemptoris Mater Nuestra Señora de Guadalupe,
    Managua, Nicaragua.  2 Mayo, 2004

    Bien hermanos, pues contento de estar aquí. Vine en el año 87. No. En el año 97. Venimos y parecía verdaderamente imposible que se pudiera construir un seminario. Ha sido  expreso deseo de Juan Pablo II. El Señor nos ha hecho ya abrir en el  mundo 52 seminarios. 14 en Europa. Han sido ya formados más de 1000 presbíteros para la Nueva Evangelización y hay dos mil seminaristas en estos seminarios que se están preparando. Dios nos esta llamando a llevar el Concilio a las parroquias, a llevar una reforma real, verdadera y autentica del Concilio.

    Veis que ha habido un cambio de época, en Europa se esta apostatando la fe, muchas naciones. Hay un proceso importante que esta sucediendo en el mundo que se llama la secularización.  Y el Espíritu Santo que ya sabia que iba a haber este cambio de época, como ha habido el paso de la edad media a la moderna, como fue en el Renacimiento y como ha habido en otras épocas. Estamos viviendo un momento importante en la Historia. Y por eso ha habido un Concilio, un Concilio que ha preparado la Iglesia para vivir de una forma nueva, no es que sean momentos mas pesimistas o peores que antes, todo lo contrario.

    Hay una constitución del Concilio, la más importante, que se llama Lumen Gentium. La Iglesia aparecerá en el mundo como la luz del mundo.  Esta desapareciendo la cristiandad. Las naciones católicas como era España, de toda la vida o Francia. Pensad que en estos momentos en Francia el 50% de los franceses no están bautizados, en España el 35. Son ya gobiernos completamente laicos. O sea aparece una  nueva forma de vivir la Iglesia. Y en esta nueva forma de vivir la Iglesia nos unimos a los primeros siglos de la Iglesia. Cuando la Iglesia se encontró en medio de un mundo pagano. Todo el mundo que rodeaba era pagano. La Iglesia aparece con pequeñas comunidades cristianas en el mundo.
    Los apóstoles eran apóstoles itinerantes como Pablo y Sidas.  Iban primero de sinagoga en sinagoga anunciando la Buena Noticia, como aquí han venido apóstoles sin dinero y sin nada. Vino  Pinin y vino Castillo.  Vinieron a estas tierras sin nada,  hablando a las parroquias de que era necesario un camino de renovación en la Iglesia.  No podíamos continuar con cristianos de misa de domingo, de cumplimiento. Cumplo y miento. No era posible. No se puede seguir así.  Es necesario cristianos auténticos que sepan dar al mundo realmente la belleza, la grandiosidad de lo que ha venido a hacer Jesucristo.
     Jesucristo ha venido a darnos una nueva vida., la vida eterna dentro de nosotros. Quien tiene vida eterna dentro. Pero esa vida eterna no es una conquista nuestra, de nuestros puños, es un don, gratis. La fe es un don gratuito, es una virtud sobrenatural. Dice el catecismo de las Iglesia Católica, la fe, la esperanza y la caridad.  Las tres virtudes teologales son virtudes sobrenaturales.  Ninguno se puede dar la fe a si mismo.
    La fe viene por la predicación. Dios envía apóstoles sin alforja, sin bolsa, sin nada, como los últimos de la tierra.  Id por todo el mundo que yo estoy con vosotros.  Y estos apóstoles anuncian una Buena Noticia, la misma que vosotros habéis recibido en vuestras parroquias. Las mismas que los hermanos que estaban en la cárcel. Me han dicho que están aquí presente la comunidad neocatecumenal que esta en la cárcel, han recibido una noticia, una noticia.  Dios conoce tu sufrimiento, tu esclavitud, nuestro egoísmo, nuestro problema, lo que nos pasa dentro. Que nos pasa dentro? Pues lo sabemos ya, que el hombre se ha hecho el Dios de si mismo. Cuanta gente hay en Managua, vive la vida siendo él, él que dirige su vida, con su inteligencia, con su cultura. Porque el demonio ha invitado al hombre a dejar a Dios de un lado y a ser el Dios de si mismo.

    De forma que el hombre que abandona a Dios vive la vida desde una cosmogonía en que su yo es lo único que importa, su felicidad, su yo. Y eso se llama el pecado que habita en el hombre y que la Iglesia llama pecado original.. Y que todos hemos recibido, todos hemos vivido así. Yo era un pintor, un artista, he dejado la Iglesia, no me interesaba nada, me parecía absurda la Iglesia, el Vaticano y las parroquias.  Y fui ateo completamente. Dice San Pablo que el hombre que se separa de Dios y se hace Dios de si mismo le sucede una cosa, que vive todo para si mismo. Por eso dice San Pablo que Cristo murió para todos los hombres y porque murió.  Para que murió para todos los hombres? Para que los hombres no vivan más para si mismos.  O sea que para San Pablo, según la antropología de San Pablo, antropos significa el concepto del hombre, que es el hombre. Según la antropología de San Pablo todo los hombres están como condenados a vivirlo todo para si mismos, para su propia felicidad. En todo buscan el éxito, el dinero, ser amados, ser queridos, ellos, el yo, su yo. Viven para si mismo.
    Esto que parece una cosa normalísima, es una condenación, es una esclavitud, porque dice San Pablo que la Verdad es una sola. El hombre ha sido creado para amar, para darse. Dios es amor y eso lo sabe el hombre. El pecado no ha destruido este concepto, todo  hombre sabe que ayudar a los demás es la verdad.  Todos los hombres: comunistas o no comunistas, ateos o cristianos.  Todos lo sabemos.  El problema cual es dice San Pablo  que queriendo hacer el bien es el mal el que se me presenta, me encuentro que soy un egoísta, que todo lo hago por dinero, que envidio, que murmuro, que juzgo. Que me sucede? Porque? Que me sucede? Dice San Pablo quien me librara de este cuerpo que constantemente me obliga a hacer lo que no quiero hacer. Y si hago lo que no quiero, quien lo hace? Dice la escritura: El pecado que habita en ti. Ese pecado que hemos heredado de querer ser nosotros dioses nosotros de todo.  El pecado que habita en nosotros dice la escritura nos obliga a ofrecernos a nosotros mismos todas las cosas. Yo cuando era artista quería ser pues eso, éxito, dinero, me gustaba la mujer de un amigo, las mujeres, todo lo hacia en función mía. Pero decía antes que esto es como una maldición, porque aunque tengas éxito, porque aunque hagas millones, auque tengas un yate y una isla o lo que te de la gana, no estas de verdad satisfecho, no eres verdaderamente feliz, porque no te puedes dar, no sabes que te pasa, no puedes amar.
    Y porque no podemos amar? Pues porque tenemos  la muerte dentro dice San Pablo. Que muerte? El demonio le dice a Adán, es una forma de explicar, un concepto de lo que le pasa al hombre. El hombre que se separa de Dios.  El demonio le dice al hombre. Pero porque tienes tu que obedecer? Dios ha dicho que no comas de ese árbol. Pero quien ha dicho que eso es la verdad? Porque no vas a comer de ese árbol?  A no es que dice que si como moriré. Y le dice el demonio. Que vas a morir hombre! Es que Dios sabe que el día que comas,  que el día que tu hagas tu experiencia propia, que experimente por ti mismo el pecado o sea que experimentes por ti mismo, serás como el, conocerás el bien y el mal, y no tendrás necesidad de que nadie te enseñé nada, tu serás dios de ti mismo, esto viene el hombre invitado a ser: El dios de si mismo.
    Pero hay un problema como sabéis, que el hombre, aunque si el mundo no lo sabe conceptualizar, la realidad cual es? Esta. Que si de verdad yo me separo de Dios, Dios no existe, el demonio me ha dicho que Dios es un monstruo, es un envidioso, me limita con las tablas de la ley, no hagas, no toques. Que es esto? Que significa esto? Decía Nietche: Romped las tablas, romped las tablas. Todo el nihilismo moderno, cuanta gente en las universidades europeas han seguido a Nietche. Romped las tablas. Como diciendo: hazte libre de dioses y de religiones. Rompe las tablas. Pero si entonces si Dios no existe Que sucede?  Pues que las raíces mas profundas de mi ser persona, lo que a mi me hace ser persona quedan muertas, quedan truncadas.   Porque quien me ha creado. Quien me ha hecho a mi? Si Dios no existe,  yo quien soy? Pierdo el contenido mas profunda de mí ser.

    La raíz de la palabra persona viene del griego.  Es lo mismo que personaje en una obra teatral. Un personaje en una obra teatral le dice tu haz de príncipe, tu haz de princesa, tu haz de guerrero, alguno  te da un rolo en la obra teatral. Pero si te han dicho que no hay obra teatral, no hay ningún dios que te ha creado, tu no tienes ninguna misión, estamos aquí solos en el universo. Entonces nuestras raíces mas profundas de nuestro ser persona quedan truncadas, reconozco lo que se llama muerte óntica, óntica significa ser.  Una cosa que decía Kierkegard: la muerte del ser. Ahora quiero ser, quiero ser para los demás, quiero ser para la cultura, quiero ser artista, quiero ser para los amigos, y cuando descubres que no eres para nadie, que no les importas a nadie. Los jóvenes se suicidan como moscas. Cada 60 segundos se suicida una persona en el mundo. Cuando no eres, no eres, el hombre intenta ser. Bien
    El hombre tiene la muerte dentro. Entonces Dice la epístola a los hebreos: por el temor que los hombres tienen a la muerte, están sometidos a la esclavitud del demonio. Bueno Kiko yo no tengo miedo a la muerte, a la muerte física, la tienes muy lejos.  En que se demuestra que tenemos miedo a la muerte? En que estamos escapando constantemente del sufrimiento, por el miedo a sufrir el hombre se separa, se divorcia, mete a los ancianos en los asilos. Que horror hoy la eutanasia, los asilos en Europa, una cosa horrible, la gente aborta por no sufrir. Porque se queda embarazada.  Porque le parece horrible en estos momentos, es un sufrimiento, es una lata, es un follón y aborta. Cuando Dios ha dicho no mataras.

    Por el temor que tenemos a la muerte estamos sometidos a la esclavitud del demonio. Epístola a los hebreos. Palabra de Dios.  Dios no nos dejo en esta situación. La humanidad en guerras, en odios, en envidias, en adulterios, en fornicaciones sin parar, en violaciones mataras.. , en robos, en corrupción, no nos dejo así. Todo causa del mismo problema.  No nos dejo así. Sino que envió a su hijo. Para que? Dice pues: Así como los hombres participamos de la carne y de la sangre, Cristo participó de las mismas, tomo nuestra carne.  Para que? Para liberar a cuantos por temor a la muerte están  durante toda la vida sometidos al demonio.  Y como nos libera Cristo? quitando al demonio el poder que tiene sobre la muerte. La epístola de los hebreos dice que el demonio es el Señor de la muerte, domina sobre todos los cementerios. La muerte domina todo. Y como quita Cristo el poder que tiene sobre la muerte? Venciendo a la muerte. Cristo ha resucitado! Grita la iglesia: Aleluya. Y la Iglesia de Rusia durante todo el tiempo pascual dicen: Cristo ha resucitado! Y responde la gente: Verdaderamente ha resucitado!  En ruso: Cristos Vaskres! Vaiski navastre!. Nosotros también podemos decir: Cristo ha resucitado! Verdaderamente ha resucitado!

    Bien, ahora les decimos Cristo ha resucitado. Un hombre ha vencido la muerte, será verdad, no será verdad. A mi que me importa que Cristo ha resucitado. Cómo me llega a mi? La victoria de Cristo sobre la muerte. Cómo me llega a mi?  Porque el problema lo tengo yo, con mi egoísmo, con mis fornicaciones, con mi deseo de tener dinero, o que no acepto a mi mujer si tuviera casado, etc. Como? Pues Cristo me tiene que quitar la muerte que tengo dentro, ese mi ser persona que esta destruido. Allí donde yo estoy destruido dentro. Cristo tendría que construirme. Y como me construye? Por la predicación. Id y decidle a los hombres que  yo he muerto por ellos, que he resucitado por ellos, que he subido al cielo por ellos, que intercedo por ellos y que si creen en este amor que les tengo desde el cielo les enviare el Espíritu Santo.

     Y que es el envío del Espíritu Santo? Por eso estoy muy contento de este aire. Que es el Espíritu Santo? Pues dice San Pablo que el Espíritu Santo da testimonio a nuestro Espíritu, o sea que tu invitas a un amigo tuyo que ya dejo la iglesia y tal a una catequesis, a escuchar una predicación. Y mientras esta hablando el catequista como estoy hablando yo. Como es cierto que Cristo ahora mismo esta vivo y que esta deseando dar la salvación a los hombres. Ese chico mientras escucha al catequista recibe dentro el Espíritu Santo. No sabe que le pasa, mas siente dentro que cree cuando antes no creía. Porque la fe es un don que viene del cielo. No es un racionalismo. No es una mentalización. Mirad cuando era ateo, hubo un momento que tuve una crisis tan fuerte, estaba apunto de matarme, etc.  Que quería creer. Me acuerdo que fui hablar con un cura y lo que me contaba. Me sembraban pamplinas todo lo que decía el cura, pamplinas, me parecía todo estupideces. Me di cuenta que no podía creer. Que la fe  no es que uno te explica unas cosas y tu las crees.  La fe es un misterio grandísimo. La fe dice San Pablo no es de todos. Aquellos a que Dios llama a la fe. La fe la manda Dios. Por eso no podemos juzgar a nadie. Gente que no tenga fe, no podemos juzgar, no sabemos. Porque no juzgamos a nadie. Pero aquellos que Dios llama a la fe.

    Dice San Pablo que fueron a un sitio, había mucha gente, predico y solamente Lidia la purpuraría recibió la fe, ella y toda su casa, el resto no, y se convirtieron. Por eso hermanos no me he casado, he dejado la pintura si queréis, me he ido a vivir entre los pobres. Porque llevar el evangelio, llevar el evangelio salva al mundo, porque nos acompaña un acontecimiento. Porque mientras hablo. Adonde esta Cristo? En el cielo. Esta en el cielo. Y Cristo que hace en el cielo?  Intercede por vosotros. Esta deseando entrar en vosotros. Quiere vivir dentro de vosotros. Porque la Iglesia no son los templos. Somos nosotros el templo. Dios quiere habitar en el hombre. Es el hombre el templo de Dios. Si el Espíritu Santo entra dentro de ti, te da testimonio no solamente que tu eres persona, no solamente que Dios existe y que te ama, sino te dice mas,  que eres hijo de Dios. Esto te lo dice el Espíritu que te da testimonio dentro y te transformas. Se te enciende la luz dentro. Eres otra persona. Eres una nueva creación. Ya no robas. Ya no necesitas robar. No necesitas robar. Ya no necesitas poner toda tu confianza en el dinero. Tú tienes el fundamento de tu persona en otra cosa, en el amor que Dios te tiene y que ha mostrado en Jesucristo. Un Espíritu nuevo, su mismo Espíritu, aquel Espíritu con que Cristo se entrego por los hombres. Este Espíritu esta en ti.

    Por eso amaos como yo os he amado. En esta amor conocerá el mundo que sois mis discípulos. Pero realmente has recibido el Espíritu? Ah. Quien lo haya recibido. Eso hay que demostrarlo.   La iglesia primitiva no daba el  bautismo a nadie quien no demostrase que tenia fe. Sin la fe no se puede dar el Bautismo. Y que es la Fe? Pues eso. El Espíritu Santo que se te ha entregado. Que no se te entrega totalmente. Sino que engendra una nueva creación poco a poco. Un proceso de gestación nueva, de hombre nuevo. Ya no importa lo viejo, ya  habéis podido antes matar, robar. Ahora eres una  nueva creación en Cristo y además como Cristo ha resucitado de la muerte nos hace participar de su victoria sobre la muerte. Los cristianos no morimos. Que se mueran los feos. Que se mueran los otros. Los cristianos no nos morimos. Cristo nos da a participar de su victoria sobre la muerte. Esto anuncia la Iglesia al mundo: La victoria sobre la muerte. Los cristianos estamos resucitados con Cristo. Y morir es mejor que vivir. Porque morir es ir con Cristo. Dice la escritura, dice San Pablo: No se que deseo mas si vivir para ayudaros o morir que es con mucho lo mejor para irme con Cristo. Esto es el ABC del cristianismo. Así de simple.

    Por eso la obra de la evangelización es una obra de regeneración social. Estoy contento que este presente el presidente de esta nación y los ministros. Estamos regenerando la sociedad, la sociedad. Hemos ido entre los pobres, a las barracas, y hemos hecho comunidades. Y los hermanos han sido regenerados por dentro. Se acabaron las rencillas. Antes no eran ni personas, todo el día borrachos. Nos dijo el alcalde de Lima que habían querido acabar con las barracas y daban a la gente ladrillos porque vivían en chavolas miserables de cartones. Pues la gente cogía los ladrillos y los vendía para comprarse cerveza. Y sin embargo sabéis que nosotros en las comunidades sabéis que no permitimos que  vivan en promiscuidad, los campesinos en la Paterique, en Honduras, todos arrejuntados donde después vemos en los escrutinios la cantidad de niñas violadas, porque si el tío la ha tocado, durmiendo todos juntos y hemos dicho no. Tenéis que vivir dignamente.  Las chicas tienen que tener una habitación, los chicos otras, la familia tiene que tener una habitación.

     La familia cristiana tiene tres altares: el primer altar es la eucaristía donde Cristo ofrece su vida por vosotros para alimentar vuestra vida cristiana. El segundo altar es el tálamo nupcial donde enseñamos a los hermanos la sexualidad cristiana, que es un sacramento.. Les enseñamos a rezar antes de hacer el acto conyugal y tienen que tener una habitación donde se da la vida a un ser humano. Algo impresionante. La gente no sabe nada, no sabe nada,  son incultos. El tercer altar es donde se come. Donde Dios te da de comer y tiene que reunirse la familia. Por eso las comunidades cristianas están salvando la familia en toda Europa, tenemos el índice mas alto de hijos por familia, cinco por familia, mas que los musulmanes. No es que les digamos que tengan hijos. Ellos mismos.  Pero además la familia vive en una comunidad su fe. Cristianos de amor. De nuevo aparece la luz del mundo. Hay que regenerar socialmente.

    Mirad. El nuncio de Cuba, cuando llego a la Habana,  me contaron que lo primero que dijo es que quería reunirse con los responsables del camino neocatecumenal. Y le dijeron aquí en la Habana no hay camino, estamos solamente en Santiago porque Fidel Castro no nos ha dejado entrar. Ahora sí, etc.  Y le preguntaron porque pedía usted los responsables del camino y decía: porque he sido nuncio en muchos lugares de América y  los únicos que no me han robado han sido los del camino. Porque los del camino no roban. (Aplausos)

    Pero no roban no porque seamos mejores que otros, no,  es que nuestro  yo, tenemos miedo a sufrir y necesitamos dinero, dinero contra el cáncer. El dinero sujeta el yo de la persona. El yo humano no tiene nada dentro mas que dinero. Si nuestro yo esta sujeto a Cristo que ha vencido la muerte, ya no necesitas del dinero. Por eso en el camino hay una catequesis sobre el dinero y os invitamos a vender los bienes. Y estáis libres. A que no seáis miserables dentro, miserables dentro, dinero, dinero.  Cuantas discusiones por dinero. Las familias. Dinero, dinero. Este seminario cuantos hermanos se han desprendido de sus bienes y la casa que hemos hecho en el Monte de las Bienaventuranzas en Galilea y tantos seminarios que hemos hecho: en Brasilia, en Medellín, en Santo domingo. Los hermanos pobres. Porque casi todas las comunidades son pobres. Hechas en los arrabales, en las afueras con gente. Les enseñamos  a leer, no puede haber analfabetas en el camino.

    Pero el camino no quiere ser un movimiento, una ayuda a la Iglesia, es la Iglesia Católica, es un carisma que lleva adelante la renovación del Concilio. Tenemos que preparar estas naciones porque viene la secularización, viene y hay que hacer cristianos auténticos que anuncian a los demás la belleza del cristianismo,  que Cristo ha venido a dar a los hombres vida y Vida Eterna.

    Rezad por mí.

    catequesis sobre los tres altares

    http://www.mscperu.org/matrimofam/1matrimonio/1catTeolCuerp/teolcuer07.htm


    CATEQUESIS
    SOBRE LA "TEOLOGÍA DEL CUERPO"
     
    EN JUAN PABLO II

    6 ALGUNAS DIFICULTADES EN EL MATRIMONIO
    ARMONÍA SEXUAL Y COMUNIÓN
    Como hemos visto en la "Teología del cuerpo", el aspecto más importante de matrimonio es la comunión de los esposos que, por la gracia del Sacramento, se donan totalmente el uno al otro en la entrega del propio cuerpo, de la propia sexualidad, y es en este contexto de mutuo amor en el que Dios ha querido llamar a la existencia a nuevas criaturas, llamadas a transformarse en hijos de Dios para la eternidad.
    Pero es justo en el campo de la comunión y del acto conyugal que lo expresa donde se encuentran tal vez unas dificultades, ya que amar al otro significa querer su bien, amarlo como es, también con sus límites y defectos, lo que conlleva un morir a sí mismos.
    Por esto en la Catequesis sobre los Tres Altares de la familia, en la Traditio, se invita a los esposos a vivir con un particular respeto el acto conyugal, como algo sagrado, porque a través de él Dios comunica la vida.
    Recuerdo algunos aspectos de esa Catequesis: "En la familia cristiana, hay tres altares.
    El primer altar es el altar de la Eucaristía, donde Cristo se ofrece para que podamos pasar de la muerte a la vida.
    El segundo altar es la mesa de la familia cristiana; en ella nosotros los cristianos bendecimos al Señor, le damos gracias por el pan, por el vino, por el alimento que él nos ha dado.
    El tercer altar es la cama matrimonial, el tálamo nupcial.
    Una cosa que hemos visto es que muchos matrimonios no funcionan bien porque no realizan el acto sexual conforme a la voluntad de Dios. Esto es fuente de muchísimos sufrimientos e insatisfacciones de todo tipo: sexuales, afectivas, etc.
    Hay un misterio en la naturaleza. Como veis en la Escritura, todo lo que respecta a la vida debe estar rodeado de santidad, porque Dios es la vida. En este sentido, el acto sexual conyugal es algo santo, sagrado. Por esto dice la Iglesia que, de por sí, en el pecado de lujuria no hay materia leve. Con la sexualidad, en efecto, no se puede jugar ni bromear, porque a través el acto sexual se da la vida, se engendra a una persona humana. Mediante el acto sexual, vosotros cónyuges sois colaboradores de la santidad de Dios al transmitir, al dar la vida[1].
    Hoy esto está amenazado gravemente. Destruido el fundamento sacramental del matrimonio, es también destruida la familia. Si se destruye el fundamento del sacramento, inmediatamente el matrimonio pierde la fuerza, se debilita, no está ya sostenido por la gracia de Jesucristo para superar las dificultades. El otro, de hecho, es siempre uno que de cualquier modo te destruye porque diferente de ti.
    Una cosa que amenaza enormemente el sacramento del matrimonio es la concepción falsa de la sexualidad: la sexualidad en función solo de procurarse el placer. Hoy, con la permisividad sexual, el erotismo, la pornografía, la prostitución, etc., los mass media (televisión, cine, publicidad, revistas, etc.) nos bombardean continuamente en este sentido: la sexualidad es presentada como mero instrumento para procurarse placer libremente"[2].
    Por esto, en el Camino neocatecumenal debemos ayudar a las parejas a realizar santamente el acto sexual, de modo que el lecho matrimonial sea verdaderamente un altar. No es fácil, pero tenéis la gracia del Espíritu Santo, que habéis recibido en el sacramento del matrimonio. Si os ponéis delante del Señor, como Tobías y Sara, veréis que Él os ayuda con su gracia y experimentaréis la acción de Dios en vosotros.
    El placer sexual en el acto conyugal es un don maravilloso que Dios ha puesto dentro de este acto de donación mutua, de unión amorosa abierta a la vida y sostenida por el Espíritu Santo[3]. Así como en el acto de comer Dios ha puesto un gusto, en el acto matrimonial Dios ha puesto la atracción sensual entre el hombre y la mujer y el placer sexual como dones maravillosos. Vosotros esposos recibís una ayuda particular de Dios, una fuerza, una gracia sacramental del Espíritu Santo para vivir esto en la santidad.
    Por eso debéis tener un gran respeto al acto sexual conyugal.
    Ninguna pareja debe hacerlo sin primero ponerse delante de Dios y haber rezado, porque también el acto sexual conyugal, este modo de donarse mutuamente del esposo y de la esposa, es signo de la donación de Cristo a su Iglesia y de la Iglesia a Cristo: dos en una sola carne. Ahí aparece la unidad, la comunión de Dios y del hombre, no a través de una imagen solo espiritual, sino a través de una unión física.
    Atención por tanto a no caer en ciertos errores graves. Algunas mujeres hacen chantaje sexual a su marido. Le dicen: "Yo me entrego sexualmente a ti si me demuestras que me amas siendo como yo quiero. Hoy no has sido suficientemente amable conmigo; me has hecho esto y aquello, que sabes que no soporto. Hoy, por tanto, nada de nada. No quiero. Así aprendes". Por otra parte, algunos maridos no tienen ningún respeto a la mujer. Piensan solo en sí mismos. Exigen egoístamente que la mujer esté siempre a su disposición, sin mirar cómo se encuentre ella.
    El acto sexual conyugal es un don que Dios os ha dado precisamente para ayudaros en vuestro matrimonio, en vuestra unión espiritual y afectiva. Por eso debéis hacerlo. Aquellos de vosotros que, por diversos motivos, pasáis mucho tiempo sin hacer el acto sexual conyugal, ponéis en riesgo vuestro matrimonio, porque no vivís el sacramento como Dios lo ha pensado y querido[4].     ,
    Algunos no lo hacen, o no lo hacen según la voluntad de Dios, porque están cerrados a la vida, porque no quieren hijos: no quieren, con su unión, ser colaboradores de Dios en la transmisión de la vida[5], recibiendo los hijos que Dios les quiera dar. Sin embargo, ésta es una de las condiciones del sacramento del matrimonio en el cual os habéis comprometido delante de Dios y de la Iglesia. Si hacéis esto, perdéis la gracia de Dios. Por ejemplo, si usáis el preservativo, destruís el acto sexual y lo que significa el sacramento del matrimonio. En lugar de recibir la gracia de Dios, el Espíritu Santo, el amor entre vosotros, estáis sembrando frustración, angustia, odio entre vosotros. Entonces el acto sexual es fuente de lo contrario: de perversión, de egoísmo, de lujuria, de puro placer. Dios instituyó las cosas de un modo maravilloso y nos llama a reconstruirlas, porque el pecado destroza también nuestra sexualidad.
    "Es cada vez más apremiante la tentación de evadirse del matrimonio. Ahí es donde puede presentarse el adulterio como un medio -vano e ilusorio- de poner remedio a lo que es sentido como un fracaso o donde los compromisos, sean del tipo que sean, pueden presentarse como vías de autorrealización fuera del propio matrimonio. La mujer se volverá con los mejores pretextos hacia las satisfacciones maternales, caritativas, apostólicas, espirituales. El hombre se sentirá más inclinado a proyectarse en el activismo profesional, en el compromiso social, asociativo o político. Cuando experimentan un sobresalto espiritual, los esposos pueden sentir la tentación de recuperar la amistad divina por separado, al margen de su comunidad conyugal, en cierto modo a pesar de su matrimonio. Tenemos aquí una ilusión monumental y un error radical, puesto que, por estar llamados a la vocación del matrimonio, es en su matrimonio, y no contra él o "a pesar de él, donde están llamados a vivir su comunión con Dios. Es a través de su matrimonio como están llamados a una fecundidad no sólo física, sino también espiritual, apostólica, caritativa o social”[6].
    Algunos casos particulares de dificultad
    No podemos no adelantar algunas aclaraciones concernientes a las relaciones conyugales, cuando uno solo de los dos vicia el acto conyugal con prácticas onanistas. ¿Cómo se deberá comportar el otro cónyuge y cuál será la responsabilidad moral? Tomaremos en consideración algunos casos:
    Caso I.- Cuando el acto conyugal, iniciado normalmente, es interrumpido por uno de los dos cónyuges para evitar la eventualidad de la generación, si el otro cónyuge no lo ha pedido, o no ha causado la interrupción (aunque sea con acuciadas recriminaciones sobre el número de los hijos), no es culpable y puede gozar de la natural alegría derivante del acto conyugal, siempre que disienta interiormente y, según la posibilidad, también exteriormente, de la conclusión onanista del acto
    El cónyuge puede aceptar recuperar en el acto conyugal y puede también tomar la iniciativa en caso de necesidad, a pesar de que sea previsible que el otro terminará con interrumpirlo. Al comienzo del acto, en efecto, no existe nada que sea ilícito y pues la cooperación o la iniciativa puede ser justificada por un motivo razonable, cual evitar la discordia, el temor a que el otro cónyuge peque de adulterio y se aleje de la familia, o la necesidad de aquietar sus propios sentidos excitados.
    ...Esta doctrina, enseñada repetidamente por la S. Penitenciaría, fue mas solemnemente confirmada por Pío XI en la Encíclica Casti Connubii: "Y bien sabe además la santa Iglesia que no raras veces uno de los cónyuges sufre más bien el pecado, en lugar de ser su causa, cuando por razón verdaderamente grave permite la perversión del orden debido al orden debido, a la cual tampoco consiente y de la que pues no es culpable, siempre que, recordando también en tal caso las leyes de la caridad, no descuide disuadir al cónyuge del pecado y alejarlo del mismo".
    Caso II: Consideramos ahora el caso en que el acto conyugal no es iniciado normalmente, es decir es privado, artificiosamente y desde el comienzo de su natural capacidad generativa, como acontece cuando el hombre hace uso de los llamados "preservativos". En tal caso la doctrina moral exige por parte de la esposa una decidida resistencia también física, de la cual puede desistir solo para evitar un mal muy grave. Padecería entonces la acción inmoral, pasivamente sin ninguna participación voluntaria ni en el acto ni en el deleite físico que podría derivar.
    En tales circunstancias, en efecto, se trataría de un acto radicalmente inmoral al que no se puede voluntariamente ni cooperar, ni participar. Sin embargo puede subyacer a esto para evitar un mal gravísimo, sea físico sea moral (por ejemplo, una seria amenaza de abandono o de adulterio permanente). Pero también en ese caso el comportamiento de la esposa debería ser pasivo, como cuando se padece una violencia, a la que, por razones muy graves no se puede oponer resistencia.
    Tentación de recurrir a la nulidad del matrimonio
    Una última observación la quisiera dedicar a la fácil tentación de recurrir al proceso de nulidad del matrimonio. Si el noviazgo no ha sido vivido seriamente y quizá detrás de la euforia de los sentidos no se hayan preparado cristianamente al gran paso del matrimonio, que implica todo si mismo y toda la vida, frente a las inevitables dificultades que antes o después se manifiestan en el aceptar al otro por lo que es, también con sus defectos y pecados, se dan casos en que los jóvenes esposos ponen en discusión la validez de su propio matrimonio y dicen querer someter a la Iglesia (a un Tribunal Eclesiástico) la propia situación en la esperanza de una futura declaración de nulidad del matrimonio.
    A la luz de los discursos del Papa Juan Pablo II a la Sacra Rota en los últimos años, aparece de forma muy clara que ésta es una tentación, y en la mayoría de los casos, así tiene que ser considerada.
    La Iglesia, en casos gravísimos en los que está en peligro la incolumidad física de uno de les cónyuges o de los hijos, admite la posibilidad de una separación, pero tomando esta como una medida temporal, hasta que no cese la situación de amenaza, y siempre que el cónyuge amenazado mantenga la disposición y el deseo de recomponer en cuanto sea posible la unidad familiar.
    Para otras situaciones, hasta en el caso de la presencia de algunos elementos que se considera invaliden el matrimonio, sobre todo cuando se trata de un matrimonio con hijos, o ya llevan casados muchos años, el Papa presenta la posibilidad de convalidar el matrimonio.
    El verdadero problema, como dijo más veces el Papa Juan Pablo II, es que "quien no toma su cruz no puede ser mi discípulo". Sin una visión de fe de la cruz gloriosa en Cristo Jesús, no hay, verdadero amor[7]. Y si se piensa que descargando la cruz de un matrimonio se sea más libres para afrontar otro matrimonio, bien pronto se darán cuenta del engaño del demonio, porque aunque en formas distintas se volverá a proponer nuevamente la cruz[8].
    EL NOVIAZGO
    Como habíamos expuesto en la Convivencia de principio de curso de 1997, presentando el Documento del Pontificio Consejo para la Familia "Sexualidad humana: verdad y significado[9]" incumbe en primer lugar a los padres el derecho-deber de transmitir la fe a sus propios hijos, derecho y deber que no pueden ser delegados a otros (Estado o Iglesia), que pueden desarrollar un papel de subsidiariedad. En el documento mencionado se habla cómo la primera educación sexual se da dentro de la familia, sobre todo por el testimonio de los padres, por el clima de mutuo respeto, también en la práctica de un sano pudor tanto en el vestir como
    - en la forma de portarse y en la visión de espectáculos en la televisión. El padre y la madre, sobre todo en el tiempo de la adolescencia ayudarán a los hijos o a las hijas a asumir su propia sexualidad a la luz del plan del amor de Dios. Es en el seno de la familia_ cristiana que nace y madura la vocación al matrimonio o a la vida consagrada.
    Los padres ayudarán a sus hijos a discernir la propia vocación y a prepararse para responder con generosidad a la llamada de Dios.
    Se trata de una verdadera elección de vocación. Es necesario prepararse al estado conyugal, a su misión. Son muchas las iniciativas que se toman en todas las Iglesias.. Pensemos, por ejemplo, en los cursillos de preparación al matrimonio. Sin embargo estos por sí solos no son suficientes. ¿Os acordáis lo que decía Sto. Tomás de Aquino? Él comparaba las dos las dos vocaciones, la sacerdotal y la conyugal. Ahora como vosotros sabéis, la preparación al sacerdocio es larga. .¿Y la preparación al matrimonio? ¿Puede reducirse a cuatro o cinco encuentros? Es necesaria una profunda preparación espiritual hecha de oración, de prolongada meditación sobre la gran doctrina cristiana del matrimonio.
    El matrimonio es algo muy serio[10], de lo que depende en larga medida la felicidad de la propia existencia.
    Existen en la Iglesia dos sacramentos que son muy parecidos entre ellos: el sacramento del Orden y el sacramento del Matrimonio. Éstos, en efecto, consagran a los que los reciben a una vocación, a una misión, a una tarea en la Iglesia y para la Iglesia. ¿Qué tarea, qué misión? El don de la vida: ésta es la maravillosa misión tanto del sacerdote como de los esposos. La diferencia es la siguiente: el sacerdote dona la vida espiritual; los padres tanto la vida física como la vida espiritual. Existe así una vocación sacerdotal y una vocación conyugal; existe una misión sacerdotal y una misión conyugal; existe un estado sacerdotal en la Iglesia y un estado conyugal. La Iglesia se construye sobre la base de estos dos sacramentos y de estas dos misiones[12].
    Así decía el gran teólogo Sto. Tomás:
    "Hay algunos que engendran y conservan la vida espiritual (de los fieles) mediante una tarea (ministerio) solamente espiritual: esto compete a quien ha recibido el sacramento del orden. Hay algunos que engendran y conservan la vida espiritual a través de una tarea física y espiritual. Esto compete a quien ha recibido el sacramento dei matrimonio, mediante el cual el hombre y la mujer se unen para engendrar los hijos y educarlos al culto de Dios" (Contra Gentes N, 58, 3974).
    Descubrir a la mujer o al hombre que Dios ha designado para ti: Dios intermediario (Tobías)
    La cosa más importante, para aquellos que sienten la llamada al matrimonio, es buscar, pedir a Dios encontrar y desposar a aquella o aquel que Él mismo ha preparado ara nosotros: hacer de Dios el mediador de nuestro matrimonio, como dice S. Juan Crisóstomo[13].
    "El noviazgo es el tiempo del «discernimiento» en este sentido rigurosamente teológico: discernir la voluntad de Dios acerca de la mujer/hombre que Dios quiere donarme como esposa/esposo.
    "Ya que el sacramento es celebración que concierne a personas concretas, es Dios mismo el que une a Juan y a María, a Pedro y a Marta... es decir, es Dios mismo que mediante los santos signos sacramentales entrega María a Juan y, recíprocamente, Pedro a Marta. Y sólo Dios puede realizar en raíz tal don, ya que - como enseña Pablo - no nos pertenecemos a nosotros. mismos. María, Marta, Juan... asienten para ser donados (consentimiento matrimonial). Pienso que lo que dijo Jesús «lo que dios ha unido...» haya que tomarlo en toda la verdad de lo que dice: el vínculo conyugal está puesto en ser por el Padre mismo mediante el signo sacramental, siempre - suppositis supponendis - eficaz. Es ésta la razón más profunda de la fidelidad e indisolubilidad matrimonial" (Mons. Carlo Caffarra).
    El matrimonio de Tobías y Sara: paradigma del noviazgo y del matrimonio cristiano
    Quisiera dedicar a los jóvenes novios que se preparan seriamente al matrimonio dentro de las comunidades neocatecumenales, estas páginas que resumen el Cantar de los Cantares y el matrimonio de Tobías y Sara, para que puedan vivir y transmitir la belleza del amor vivido en el Señor.
    En primer lugar hago notar cómo en varios personajes bíblicos se ve claramente que es el Señor mismo el que prepara los matrimonios: Isaac dejará a su padre Abraham, anciano, y acompañado por el siervo fiel irá al encuentro de Raquel que será su esposa. Después Jacob será enviado por su madre a buscar a la mujer que Dios había preparado para él entre las hijas de su tío Labán. También Isaac deberá dejar su casa, para casarse finalmente con la mujer que Dios había designado para él: Lía.
    En el libro de Tobías es un ángel el que lo guía por el camino para encontrar su esposa, la que Dios le había preparado:
    "El matrimonio de Tobías y Sara nos muestra cómo la pureza del corazón ,, la actitud de castidad pueden -por medio de la gracia de Dios- hacer el amor de los esposos "más fuerte que la muerte. El matrimonio de Tobías y de Sara constituye así una esperanza para el hombre histórico, es decir, para el hombre sometido al reinado de la concupiscencia: la gracia de Dios triunfa sobre el pecado y sobre la muerte. En este sentido, este matrimonio es una anticipación de la Redención del cuerpo llevada a cabo por Cristo.
    Recordemos esta historia. El ángel Rafael, que todavía no se ha revelado como tal, -conduce a Tobías, a casa de Ragüel, cuya hija única, Sara, ya se ha casado siete - veces. En cada una de ellas ha muerto el marido en la noche de bodas, antes incluso de haber consumado el matrimonio, por acción de un demonio maligno, Asmodeo. Llega Tobías y el ángel le aconseja que pida a Sara en matrimonio. En virtud de la ley de Moisés, él es el único, en virtud de los vínculos de parentesco, al que normalmente puede conceder Ragüel a su hija única. Por honestidad, Ragüel le - --dice lo que ha pasado en los precedentes matrimonios... Pero Tobías pide una respuesta rápida, antes de la noche. Ragüel concluye el contrato de matrimonio y, durante la fiesta, manda cavar una tumba a sus criados por si hiciera falta... Conducen a Tobías y a Sara a la cámara nupcial. Les dejan. Siguiendo los consejos del ángel Rafael, Tobías invita a Sara a que se levante y ore con el. Se vuelven a acostar y ¡todo sale bien durante el resto de la noche de bodas! Ragüel hace que vuelvan a tapar la tumba...
    ¿Por qué ha escapado Tobías de la muerte? Juan Pablo II muestra que toda la explicación está contenida en la oración que hacen Tobías y Sara. Como en el Cantar de los cantares, esta oración forma parte de las lecturas propuestas para la celebración de las misas de matrimonio. Hela aquí:
    “Bendito seas, Dios de nuestros padres, y bendito sea tu Nombre por todos los siglos de los siglos! Bendígante los cielos y tu creación entera, por los siglos todos. Tú creaste a Adán, y para él creaste a Eva, su mujer, para sostén y ayuda, y para que de ambos proviniera la raza de los hombres. Tú mismo dijiste: No es bueno que el hombre se halle solo; hagámosle una ayuda semejante a él. Yo no tomo a esta mi hermana con deseo impuro, mas con recta intención. Ten piedad de mí y de ella y podamos llegar juntos a nuestra ancianidad. Y dijeron a coro: amén, amén` (Tb 8, 58).
    Tobías y Sara invocan el principio y el proyecto de Dios sobre el hombre y la mujer. Recuerdan a Dios la intención que tenía cuando creó al hombre y a la mujer. Tobías quiere unirse a Sara para alabar a Dios y cumplir su vocación, no por concupiscencia. Mediante esta oración se insertas, por consiguiente, en la filiación del principio y, en virtud de ello, escapan de la muerte. Como recuerda Juan Pablo II, en el Cantar de los cantares se encuentran estas palabras de los esposos: "Te amo, mi amada, te amaré hasta mi muerte"; en la oración de Tobías aparece la manifestación de un amor que, establecido en la pureza del corazón, es fuerte como la muerte -porque está fundado en la pureza del corazón-, resiste a las potencias de la muerte. Esta oración nos introduce en lo que puede aportar la gracia del sacramento del matrimonio para combatir, en la intimidad misma del corazón del hombre y de la mujer, los efectos deletéreos del pecado. "La oración de Tobías (Tb 8, 5-8), dice el Papa, que es, ante todo, plegaria de alabanza y de acción de gracias, luego de súplica, coloca el 'lenguaje del cuerpo' en el terreno de los términos esenciales de la "Teología del cuerpo"[14].
    Algunos consejos de S. Juan Crisóstomo sobre la elección de la mujer (y el marido)
    ¿Estás dispuesto a aceptar los defectos y pecados del otro?
    "Por eso exhorto y aconsejo a los que van a tomar esposa que acudan al beato Pablo, que tengan un exacto conocimiento de las leyes sobre el matrimonio establecidas por él y, habiéndose enterado en primer lugar de qué ordena hacer cuando la mujer es mala y engañosa, dada a la vino, injuriosa, llena de insensatez o tiene por ventura cualquier otro defecto similar, que discurran en consecuencia acerca del matrimonio.
    Si ves que Pablo te otorga libertad para repudiarla tras descubrir uno solo de esos defectos, y de meter en casa a otra, quédate tranquilo en la idea de que estás libre de todo peligro. Si no te lo permite, sino que ordena, salvo fornicación, resignarse con la que tiene todos los demás defectos y mantenerla en casa, hazte fuerte así, pensando que habrás de soportar todo tipo de maldades por parte de. tu mujer. Si esto es penoso einsoportable, haz todo lo posible y afánate por tomar una esposa honesta, bondadosa y dócil, sabiendo que es inevitable que obtengas una de las dos situaciones: si te casas con una mujer mala o soportas sus molestias o, si te es desagradable, te haces reo de adulterio al repudiarla. Porque dice: "El que repudia a su mujer, excepto el caso de fornicación, la hace ser adúltera; y el que se case con una repudiada comete adulterio
    Si antes de la boda hemos recapacitado bien estas cosas y conocemos estas leyes, pondremos mucho cuidado en tomar una esposa que desde el principio armonice y cuadre con nuestras costumbres. Al tomar una semejante no cosechamos este fruto solamente, que nunca la repudiaremos, sino que incluso llegaremos a amarla con poderosa vehemencia y tan grande como Pablo ha ordenado. En efecto, después de decir. "Maridos, amad a vuestras mujeres", no se quedó aquí solamente, sino que también nos dio la medida del amor: "Como Cristo amó a la Iglesia." ¿Y cómo -dime- la amó Cristo? "Que se entregó a sí mismo por ella». Por tanto, aunque tengas que morir por la esposa, no titubearás. Porque si el Señor amó a su sierva tanto, hasta el punto de entregarse incluso por ella, con mucha más razón has de amar tú así a la que es sierva contigo (Juan Crisóstomo, Sobre el matrimonio único, Ciudad Nueva, pp. 102-103).
    No te dejes engañar por la belleza exterior, busca la interior
    "No la alabes a causa de su hermosura. Es propio de almas intemperantes tanto la alabanza como el odio al que me acabo de referir como el amor mismo. Busca la belleza del alma; imita al Esposo de la Iglesia.
    La belleza física está llena de arrogancia y presunción; también arroja en brazos de los celos y, a menudo, te hace abrigar sospechas absurdas.
    Pero ¿encierra placer? Hasta pasado el primer mes o el segundo o, a lo sumo, un año, el resto del tiempo ya no, sino que la costumbre apaga la admiración. Permanecen, sin embargo, los males que son consecuencia de la belleza: el orgullo, la presunción y la arrogancia.
    En el caso de la que no es de tal manera no se da nada semejante. Pero el amor que empieza de forma conveniente permanece con fuerza porque nace de la belleza del alma y no del cuerpo.
    Si sobreviene una enfermedad, inmediatamente echa todo a volar. En la mujer busquemos bondad, modestia, mesura. Éstos son signos de belleza. No busquemos, sin embargo, la belleza del cuerpo ni le hagamos reproches por cosas que no están en su poder; más bien, ni le hagamos reproche alguno (pues es de osados) ni sintamos disgusto ni nos irritemos.
    ¿Es que no veis cuántos que vivieron con bellas mujeres echaron su vida por tierra de forma lamentable? ¿Y cuántos con mujeres no muy hermosas llegaron, en medio de una gran dicha, a la extrema vejez? Limpiemos la suciedad interior, arranquemos las imperfecciones de dentro, hagamos desaparecer las manchas del alma. Tal es la belleza que Dios desea. Para Dios, no para nosotros, hemos de hacerla hermosa. No busquemos las riquezas ni la nobleza exterior, sino la nobleza del alma”[15].
    Prejuicios engañosos:
    "¡Casémonos; si después no funciona, existe el divorcio y cada cual vuelve a ser libre!"
    Hoy día, a menudo, se presenta en los jóvenes un gravísimo error que, si penetra en su espíritu, les impide cualquier seria preparación al matrimonio. Este error, normalmente, se formula en su mente de esta manera: "no nos preocupemos más de lo debido; casémonos; si después no funciona, existe el divorcio y cada cual vuelve a ser libre". Ésta actitud es hoy muy difundida. Y es espantosamente dañina. Se trata de una de las más graves desgracias espirituales en las que pueda caer un joven. ¿Por qué? Por que sería más justo decir que quién no se prepara así al matrimoniopuede estar seguro que su (seudo-) matrimonio construido de tal guisa fracasará ciertamente. ¿Por cuáles razones? Por una:. porque los dos jamás deciden casarse, sino que deciden simplemente convivir haciendo uso el uno del otro. Es una suerte de contrato con el que se concede al otro eluso de su propia persona mientras que tal uso pueda procurar placer o bienestar psíquico. Nos encontramos frente a la actitud más anti-conyugal que exista... Por esta razón quien se prepara al matrimonió pensando que, en fin, "si después las cosas no funcionan, existe el divorcio", pone las bases y las premisas para un fracaso seguro.
    Las "uniones libres"
    Pero existe hoy también otro hecho que impide una seria preparación al matrimonio. Es el fenómeno de las llamadas "uniones libres". Los dos jóvenes deciden convivir como si fueran esposos, pero sin ningún acto público ni religioso, ni civil: se trata de un hecho que atañe exclusivamente a los dos.
    En la raíz de este hecho, que sobre todo en las grandes ciudades se va difundiendo cada vez más, hay una experiencia de la propia libertad, del propio amor, que se ha corrompido completamente. Y esto puede verse desde dos puntos de vista.
    El amor conyugal no es un hecho que concierne sólo a dos individuos. El amor conyugal es una experiencia en la cual la persona misma del hombre y de la mujer está plenamente implicada. Ahora bien, la persona no es un individuo aislado: es en la comunidad en que vive. Su amor no es solamente un asunto de ellos: es un evento en el cual se realiza también el bien de la comunidad.
    Descubrimos así la verdadera raíz de este fenómeno de las uniones "libres": el individualismo. La libre convivencia es simplemente la suma de dos individuos. ¿Y qué es, en qué consiste el individualismo? Es aquel uso de la propia libertad en la cual el sujeto hace lo que le da la gana, estableciendo él mismo la verdad de lo que le gusta o se le antoja útil. No admite que alguien más quiera o exija algo de él en nombre de una exigencia objetiva. La estima hacia el matrimonio, y, por ende, la conciencia de la necesidad de prepararse seriamente, disminuye al instaurarse tales uniones libres.
    El tiempo del noviazgo no es sólo preparación al Matrimonio, sino también a la Familia
    Hemos hablado largo y tendido de la sublimidad de la vocación y de la misión de donar la vida a una nueva persona humana, a través de la generación y de la educación. Tal sublimidad nos advierte acercó de cómo los novios deben prepararse profundamente: engendrar y educar a una persona humana es la obra más grande que se pueda acometer. Es mucho más grande que construir la cúpula de S. Pedro. Ésta acabará como todas las cosas de este mundo. La persona humana no acabará nunca, porque ella no pertenece a este mundo. Pertenece a la eternidad de Dios.
    ¿Pero, cómo prepararse?
    Saber qué significa casarse
    Saber qué significa casarse. Es la base de todo. ¿Cuántos jóvenes hoy se casan, conociendo verdaderamente la grandeza, la dignidad, la belleza y consecuentemente la responsabilidad de la vida conyugal? La raíz de nuestra libertad está en el conocimiento de la verdad: el ignorante no es libre. ¿Qué clase de libertad, en el sentido más profundo del término, está presente en quien se casa, sin saber verdaderamente qué es el matrimonio? Luego se dice: "si lo hubiese sabido...". Es entonces que se hace necesario anteponer al matrimonio una verdadera, prolongada catequesis sobre el matrimonio. Es cierto, que por doquier en Italia (y en España) se hacen los cursillos prematrimoniales. La participación en éstos es necesaria, pero no es suficiente. La reflexión profunda` sobre el matrimonio exige tiempo y calma. La realidad del matrimonio es una realidad santa, es un sacramento. Sólo el Señor puede introducirnos en su comprensión. La primera preparación al matrimonio consiste en la oración, la plegaria alEspíritu para que haga penetrar en el corazón de los novios la Verdad del matrimonio cristiano.
    Ya que la preparación al matrimonio atañe a los dos, es necesario que éste descubrimiento de la vocación matrimonial se haga conjuntamente. Los dos novios deben confrontar su idea de matrimonio. En las cuestiones esenciales tiene que haber un acuerdo si no es mejor dejarlo. ¿Cuáles cuestiones fundamentales? Las siguientes: la indisolubilidad del vínculo conyugal y por tanto la exclusión en todo caso del divorcio; el número de los hijos y su educación, sobre todo por lo que concierne a su educación religiosa. La manera de realizar la procreación responsable, excluyendo la contracepción. Como veis, es necesaria una profunda confianza entre los dos novios, fundada en un gran respeto mutuo.
    Adquirir las cualidades (las virtudes) espirituales necesarias para vivir la vida conyugal
    Adquirir las cualidades (las virtudes) espirituales necesarias para vivir la vida conyugal. No es suficiente con saber qué es el matrimonio; es necesario disponerse profundamente a vivirlo. Existen unas virtudes que son absolutamente necesarias para la vida de los esposos: el amor conyugal, la castidad, la humildad, por ejemplo.
    Los dos novios deben darse cuenta de la necesidad de corregir muchos de sus defectos. Deben ayudarse mutuamente. La corrección recíproca es un acto de profundo amor.
    Pero lo más importante es la educación al verdadero amor mutuo. Es el punto nuclear de todo verdadero noviazgo. Aprender a amarse es la más sublime de las ciencias. Es la ciencia de los santos. ¿Pero, cómo se aprende a amar? Dios se hizo hombre para decirnos que Él es amor y para enseñarnos qué significa amar.
    "El no tuvo en consideración su ser Dios: se despojó de su gloria y la escondió en la humildad de nuestra carne. El no quiso complacerse a sí mismo: asumió nuestras miserias, hasta el fondo. ¡Qué humildad, qué respeto profundo para cada uno de nosotros! Es en la contemplación continua de este amor que los novios aprenderán qué significa amar... Escuchemos qué dice S. Agustín: "Tú oyes a Cristo que dice: "mi carga es ligera" ...Toma ésta carga; no te aplastará, te aliviará; será para ti unas alas que antes no tenías... Una de las alas es: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente" (Mt. 22,37)[16]. No te quedes, sin embargo, con una sola ala, porque, si te imaginas tener una sola, ni aun ésa tienes. La segunda ala es: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo" (Mt. 22, 39). Porque si no amas al hermano al que ves, ¿cómo podrás amar a Dios, a quien no ves? Añade esta ala a la otra y así podrás volar" (S. Agustín, Sermo 68, 13).
    Ciertamente el amor exige la renuncia al propio egoísmo: éste es el verdadero esfuerzo que tenemos que hacer.
    Castidad y virginidad: la mejor preparación al matrimonio
    El que habla de amor entre los novios, piensa también en el problema de las relaciones sexuales durante el noviazgo. Se trata de un punto muy importante.
    La relación sexual entre un hombre y una mujer es un acto muy serio y muy grande: no es un juego. Esta lleva inscrita en sí misma un significado muy profundo. ¿Cuál? Esta dice donación completa de sí mismo: es el lenguaje del don de la propia persona y de la acogida de la donación que hace el otro. La donación completa es siempre también definitiva. El gesto sexual implica y confirma un vínculo indisoluble entre las dos personas, es decir el matrimonio. Ahí ésta el porqué, solo en el matrimonio, aquel gesto es verdaderamente humano: realizado por los novios es como una especie de mentira que se dicen recíprocamente.
    Pero hay una razón todavía más profunda que solo la fe puede percibir. Dice S. .Pablo': "vosotros no os pertenecéis, habéis sido comprados...glorificad a Dios en vuestro cuerpo". ¿Esto qué significa? Nosotros no nos pertenecemos: la novia no se pertenece a sí misma; el novio no se pertenece a sí mismo: son del Señor. Ahora bien ¿se puede entregar lo que no se posee? El Señor hace entrega de la novia al novio precisamente en el matrimonio: el matrimonio es éste don hecho por Dios mismo. Antes es algo ilegítimo. Es como el querer unir lo que Dios todavía tiene dividido, así como después del matrimonio, querer separar lo que Dios ha unido. ¡Éste misterio - exclama S. Pablo - es grande!
    Durante el noviazgo es necesario, pues, educarnos en este autodominio que está hecho de respeto hacia el otro.
    Según vemos, la preparación al matrimonio es algo muy grande. Los novios tienen que ser ayudados, deben dejarse guiar. Es importante la ayuda de los propios padres que vivieron anteriormente el noviazgo, la ayuda de la propia comunidad viviendo más intensamente y juntos el Camino (Celebración de la Palabra, la Eucaristía, el Sacramento de la Penitencia, los pasos...), la ayuda y la guía de los catequistas y del Presbítero para poder discernir con paz y serenidad la voluntad de Dios.
    Por esto el hombre abandona a su padre y a su madre y se une a su mujer (Génesis 2, 21-24)
    Como Abraham fue llamado a dejar su tierra, el parentesco, para seguir la voz del Señor en vista al cumplimiento de la promesa, de modo análogo todo cristiano, pero sobre todo cada novio que se prepara al paso del matrimonio está llamado ha realizar esta separación del padre y de la madre.
    Esta decisión y actitud no concierne sólo al hijo respecto a sus padres (romper el cordón umbilical con la madre), a su casa, sino también a los padres, especialmente a la madre respecto al hijo. Si no se da este corte, como bien sabemos, las dificultades del nuevo matrimonio y de la nueva familia serán muchas. El hijo se encontrará dividido entre el afecto hacia su madre y hacia su mujer, suscitando celos, incomprensiones. También aquí se realiza la palabra de Jesús: el que no odia a su padre y a su madre, hasta la propia vida, no puede ser mi discípulo.

    APÉNDICE
    La homosexualidad según el Magisterio
    En primer lugar, hay que decir que la Iglesia rechaza "etiquetar" de manera seductiva a la persona exclusivamente a partir de su orientación sexual: antes de ser "heterosexual", todo hombre es creatura y, por gracia, hijo de Dios y heredero de la vida eterna. Lo cual confiere a todos una gran dignidad ante Dios y ante el prójimo.
    Pero, la Iglesia es también consciente que, en profundidad, cada persona está marcada por aquella debilidad que es consecuencia del pecado original y que puede desembocar en la pérdida del sentido de Dios y del hombre y tener repercusiones en la esfera de la sexualidad.
    Por lo que concierne a la homosexualidad, el Magisterio invita a distinguir la tendencia homosexual de los actos y del comportamiento homosexual, aclarando que la tendencia en sí no es pecado y requiere por parte de los pastores y de los formadores un acompañamiento prudente y sabio. La inclinación homosexual va considerada más bien como una tendencia objetivamente desordenada. Tal elemento de desorden puede depender de circunstancias que reducen enormemente la conciencia del individuo, pero también de elecciones equivocadas que pueden acrecentarla.
    La Iglesia, al fin, precisamente en nombre de su atención al hombre, rechaza leer la tendencia homosexual como si fuera el resultado de una elección no deliberada, como si la persona no tuviera alternativas, subrayando que también en las personas con tendencia homosexual debe ser reconocida aquellalibertad fundamental que caracteriza a la persona humana y le confiere su particular dignidad[17].
    Podríamos sintetizarla actitud de la Iglesia Católica en estos términos: por un lado el respeto y la atención a la persona que experimenta la tendencia y la pulsión homosexual, por otro la desaprobación del comportamiento y de los actos homosexuales.
    Los PACS en Italia[18]
    Desde hace alrededor de un año se discuten en distintas sedes institucionales unas propuestas de ley para introducir también en Italia el instituto del PACS (Pacto Civil de Solidaridad) sobre el ejemplo de la análoga disposición introducida en Francia, definida por la Conferencia Episcopal Francesa en 1998 "una ley inútil y dañina". Se trata de contratos para regular las relaciones de convivencia hetero y homosexuales, también esporádicas, -para hacer posible que se acerquen o sustituyan el matrimonio bajo el perfil de la tutela jurídica.
    En particular, el Pacto Civil de Solidaridad haría posible que a las convivencias reguladas por este tipo de contrato se le reconozcan algunos de los derechos típicos del matrimonio (derechos de sucesión, comunión de bienes, asistencia sanitaria, poderes de petición de interdicción, poderes decisorios en caso de enfermedad, exenciones y facilidades relativas al servicio militar...) con una extrema facilidad en la disolución del pacto.
    La propuesta de Ley
    Aunque durante años, quizá por decenios, la cultura laicista italiana haya criticado al matrimonio con el eslogan "no hay necesidad de un de papel para quererse", ahora los activistas gays consideran como una discriminación el hecho de que un hombre y una mujer se puedan casar, mientras que las uniones homosexuales no gozan de ninguna forma de "tutela y garantía". Siguiendo una estrategia ilustrada en el "manual" After the ball, los protagonistas de estos proyectos de ley declaran que no quieren atacar la institución matrimonial, sino combatir una injusticia: "nosotros no estamos combatiendo para erradicar la Familia: estamos combatiendo por el derecho a ser Familia" (Kirk y Madsen, p. 380).
    Para confirmar este ideal desinteresado, afirman que el PACS no aventajaría solamente a los homosexuales, sino también a parejas de hecho, amigos o personas que, "trabajando duro para llegar a fin de mes", podrían sostenerse mutuamente desde el punto de vista económico.
    En particular, el Pacto Civil de Solidaridad permitiría que a las convivencias reguladas por este tipo de contrato se les reconozcan algunos de los derechos típicos del matrimonio (derechos de sucesión, comunión de bienes, asistencia sanitaria, poderes de petición de interdicción, poderes decisorios en caso de enfermedad, exenciones y facilidades relativas al servicio militar...) con una extrema facilidad en la disolución del pacto.
    Motivaciones pretensiosas
    Las motivaciones aducidas para la Introducción de los PACS en Italia aparecen decididamente pretensiosas: en Italia, en efecto están ya presentes distintas leyes que regulan adecuadamente las parejas de hecho, por ejemplo todo el conjunto de las normas del derecho privado; la ley 6/2004 para la asistencia hospitalaria; la posible constitución de pólizas aseguradoras o escrituras privadas de un notario para las cuestiones económicas y hereditarias.
    La verdadera finalidad de la propuesta de ley
    La finalidad a la que miran los promotores de estas propuestas de ley no consiste en un simple querer asegurar "una cualquier mínima forma de tutela necesaria tendente a salvaguardar a los interesados de posibles efectos existenciales catastróficos de eventos imprevistos", sino que implica una filosofía de vida que produce en un primer momento una normalización de la homosexualidad, y después un reconocimiento social a la relación homosexual, que a su vez comporta en un futuro más o menos cercano, el "matrimonio" para los homosexuales, y hasta la adopción.
    Según encontramos escrito en el volumen Il movimiento gay in Italia, "el punto verdadero es que las uniones civiles son un objetivo simbólico formidable. Representan en efecto la legitimación de la identidad gay y lésbica a través de una batalla de libertades como las emprendidas por el divorcio o el aborto, que dispone de argumentos simples y convincentes: primero entre todos la proclamación de un modelo normativo de homosexualidad resuelto y alentador. Con la tarta en el horno y las cortinas en las ventanas, según lo ha definido una voz maligna. El mensaje es más o menos el siguiente: los gays no son individuos solos, mezquinos y neuróticos, sino personas espléndidas, de fiar y equilibradas, tan responsables hasta el punto de desear formar una familia. Con este look "afectivo" no exento de riesgos de respetabilidad se apela a los sentimientos más profundos de la nación y se ve al alcancé de la mano la meta de la normalidad" (Rossi Birilli, p. 212)
    La voz del Magisterio:
    La Congregación para la Doctrina de la Fe el 3 de Junio de 2003 promulgó un documento titulado Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales. En este documento se declara expresamente que "la Iglesia enseña que el respeto hacia las personas homosexuales no puede llevar de ningún modo a la aprobación del comportamiento homosexual o al reconocimiento legal de las uniones homosexuales. El bien común exige que las leyes reconozcan, favorezcan y protejan la unión matrimonial como base de la familia, célula primaria de la sociedad. Reconocer legalmente las uniones homosexuales o equipararlas al matrimonio significaría no solo aprobar un comportamiento desviador, con la consecuencia de convertirlo en modelo en la sociedad actual, sino también ofuscar valores fundamentales que pertenecen al patrimonio común de la humanidad".
    Cuerpo, alma, espíritu: los tres componentes de la persona humana, interactúan el uno sobre el otro
    Hoy día lamentablemente ya no se habla de alma, del elemento espiritual de nuestro ser personal, ha sido sustituida por la psique: un componente psíquico que es sede del conocimiento, de la voluntad, de los sentimientos. Ya no se habla de director espiritual, ya no se recurre a la confesión, la interioridad de la persona está como perdida, olvidada; empero, se recurre al psicólogo, o al psicoanalista, como si en nosotros hubiese desaparecido toda forma de trascendencia, que a lo mejor por ese poco que queda recurre a la magia, a la astrología, a la hechicería, etc.
    Para nosotros los cristianos, es importante tener presentes las tres dimensiones de nuestra personalidad, que Pablo llama "espíritu - alma - cuerpo" para poder comprender nosotros mismos lo que nos pasa, a la luz de la Revelación.     
    Es en nuestro espíritu, al que la Biblia llama también "corazón", la parte más íntima de nosotros mismos, la parte más secreta donde sólo el Padre ve[19], o el santuario de la conciencia donde escuchamos la voz de Dios[20] donde el Espíritu Santo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios (Rom. 8, 15-16), donde se decide nuestra vida: se da la verdadera y decisiva batalla: el pecado que habitaba en nuestro corazón (por el pecado. original) se nos quita por el Bautismo, aunque queda en nosotros el fomes peccati, la inclinación a pecar, la concupiscencia[21].
    Pero es allí también donde, recibido mediante la Fe y el Bautismo, el Espíritu Santo es principio interior de vida nueva que Dios da... Éste Espíritu, que es el Espíritu de Cristo, hace al cristiano hijo de Dios y hace habitar a Cristo en su corazón. Sustituyéndose al principio malo de la carne, el Espíritu llega a ser en el hombre un principio de fe, de conocimiento sobrenatural, de amor, de santificación, de conducta moral, de intrepidez apostólica, de esperanza y de oración. Uniéndonos a Cristo, Él hace la unidad de su cuerpo[22].
    Esta verdad: el Espíritu Santo que habita en nosotros, es el fundamento sobre el que el Papa Juan Pablo II fundamenta la vida moral, también sexual y matrimonial. El Espíritu Santo hace posible lo que sería imposible a nuestras solas fuerzas[23].
    La vida nueva, la vida divina en nosotros, en la medida que crece en nosotros, se fortifica siempre en un diálogo de amor entre Dios y nuestro yo, en un intercambio de dones por parte de Dios y de libre respuesta por parte nuestra, influye en las facultades psíquicas de nuestra alma: la inteligencia es iluminada, la voluntad y el corazón son alimentados por el amor a Dios y al prójimo. Y nuestro mismo cuerpo saca beneficio cuando nuestro espíritu y nuestra alma están en paz, viven abandonados a Dios. En algunos santos esta paz interior, provocada por la amistad con Dios, traslucía también de sus rostros. Por eso a los Santos, tradicionalmente, se les pinta con una luz que los envuelve, que emana del espíritu y se transparenta en su cuerpo[24].
    En particular el sufrimiento físico (accidentes, enfermedades, vejez, soledad...) se convierte en un banco de prueba para el espíritu: en tales situaciones, en efecto, nuestro espíritu más profundo puede rebelarse contra Dios, blasfemando o rebelándose, o encerrándose en un victimismo (complejo de víctima), llorando constantemente sobre sí como si hubiera sido tratado injustamente por Dios o por los demás, o, si la fe es firme, el Espíritu Santo inhabita en nuestro corazón, sabiendo que "todo concurre al bien de los que aman a Dios" (Roza. 8, 28), puede acoger el sufrimiento sometiéndose voluntariamente a la mano de Dios, confiando que también este sufrimiento servirá para su propio bien y el de la Iglesia, para expiar sus propios pecados, uniéndose a los sufrimientos de Cristo para la redención del mundo, convirtiéndose así en ocasión de mayor cercanía e intimidad con el Señor. Por eso Pablo, hablando de sus tribulaciones afirma: "mientras que nuestro hombre exterior se va deshaciendo, el hombre interior se fortifica y crece en el amor de Dios”[25].
    Por esta interacción entre cuerpo, alma y espíritu se comprende cómo la fornicación, las relaciones prematrimoniales o las uniones libres sean engañosas, porque influyen profundamente en nuestra psique y en nuestro espíritu. No es cierto, como constantemente predican l s medios de comunicación, que podemos usar de nuestro cuerpo, de nuestra sexualidad como si estuvieran separados de nuestro yo, con el que podemos jugar: en realidad, comodice S. Pablo, quien asume estos comportamientos "peca contra su propio cuerpo[26]; es decir, va contra sí mismo, contra el verdadero bien de la propia persona.

     
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    [1] CEC. 2335: "Cada uno de los sexos es, con una dignidad igual, aunque de manera distinta, imagen del poder y de la teman de Dios. La unión del hombre y de la mujer en el matrimonio es una manera de imitar en la carne la generosidad y la fecundidad del creador. "El hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne" (Gn 2, 24). De esta unión proceden todas las generaciones humanas (cf Gn 4, 1-2.25.26; 5, 1)."
    [2] CEC. 2351: "La lujuria es un deseo o un goce desordenados del placer venéreo. El placer sexual es moralmente desordenado cuando es buscado por sí mismo, separado de las finalidades de procreación y de unión."
    [3] CEC. 2362: "Los actos con los que los esposos se unen íntima y castamente entre sí son honestos y dignos, y, realizados de modo verdaderamente humano, significan y fomentan la recíproca donación, con la que se enriquecen mutuamente con alegría y gratitud" (GS 49, 2). La sexualidad es fuente de alegría y de agrado:
    El Creador... estableció que en esta función (de generación) los esposos experimentasen un placer y una satisfacción del cuerpo y del espíritu. Por tanto, los espesos no hacen nada malo procurando este placer y gozando de él. Aceptan lo que el Creador les ha de .:ando. Si.. les esposos deben saber mantenerse en los límites de una justa moderación (Pío XII, discurso 29 octubre 1951).
    [4] 79 Son muchos los textos de los Padres sobre este argumento. Cito solamente a dos: uno de S. Juan Crisóstomo: "La mujer que quiere practicar la continencia contra la voluntad del marido no solo le priva de los premios que corresponden a la continencia, sino que se hace también responsable de su fornicación, y es acusada aún más que él. ¿Y por qué? Por que, privándole de la unión legítima, lo empuja al precipicio de la lujuria" (Gregorio de Nisa/Juan Crisóstomo, La virginidad, Ciudad Nueva, p. 235) Otro texto atribuido al Pseudo-Jerónimo: "He oído decir, y he visto con mis propios ojos naufragar a muchos matrimonios por haber ignorado que con la práctica de la castidad se ha dado ocasión al adulterio; en efecto, mientras que uno se abstiene de la relación legitima, el otro es empujado a unas relaciones ilícitas. Y no sé, en tal caso, a quién acusar más gravemente, y quién es mayormente culpable, si el marido que, rechazado por la mujer, comete fornicación, o la mujer que, rechazando al marido, en un cierto sentido le ha constreñido a fornicar. El sentido de la actitud de Pablo, respecto a este problema es éste: Que la castidad sea practicada con la ponderada decisión de ambos cónyuges o que de otra manera por parte de ambos se absuelva el común débito conyugal". (Carta a Celancia, del Pseudo-Jerónimo; Cf. tb. S. Agustín en Carta a Ecdicia: NBA M, pp.906-919).
    [5] CCC 2367: Llamados a dar la vida, los esposos participan del poder creador y de la paternidad de Dios (cf. Ef 3, 14; Mt 23, 9). "En el deber de transmitir la vida humana y educarla, que han de considerar su misión propia, los cónyuges saben que son cooperadores del amor de Dios Creador y en cierta manera sus intérpretes, ellos. Por ello cumplirán su tarea con responsabilidad humana y cristiana" (GS 50,2).
    [6] Yves Semen, Op. Cit., pp. 115.
    [7] Sacado de S. Juan Crisóstomo, L'unità delle Nozze, Ed. Cittá nuova, 1984, pp. 93ss. Con un lenguaje moderno y existencial S. Juan Crisóstomo, gran Catequeta del Catecumenado, habla con gran agudeza de los varios aspectos del matrimonio. La lectura de sus escritos puede ayudar a muchas parejas. Poco después el texto sigue así:
    "Aunque tu mujer haya pecado innumerables veces contra ti, perdónala y condónale todo. Aunque te hayas casado con una que tenga un carácter difícil, transformándola, dirígela hacia la bondad y la mansedumbre, como hizo Cristo con la Iglesia. En efecto, no solo limpió su impureza, sino que ha hecho desaparecer la vejez despojando al hombre viejo que estaba enteramente formado por el pecado.
    Haciendo además alusión a esto, el mismo Pablo añadía: 'Para presentársela resplandeciente, la Iglesia, a sí mismo; sin que tenga mancha ni arruga' Él no solo la hizo bella, sino también joven, no según la naturaleza del cuerpo, sino según la disposición de la voluntad. Y no solo esto es digno de admiración esto: Es decir, habiéndola tomado deforme, fea, torpe y vieja se entregó a sí mismo a la muerte, y así la ha transformado en una belleza irresistible. Y también después de esto, aun viéndola sucia, manchada, no la echa, ni se separa de ella, sino que se queda para curarla y para reformarla Ahora bien, ¿cuántos - dime - después de haber abrazado su fe, han pecado? ¡Tampoco en este caso tuvo ninguna repugnancia hacia ellos!
    [8] "Será suficiente recordar que tampoco el matrimonio se escapa de la lógica de la Cruz de Cristo, que sí exige esfuerzo y sacrificio y comporta también dolor y sufrimiento, pero no impide, en !a aceptación de la voluntad de Dios, una plena y auténtica realización personal, en la paz y serenidad del espíritu" (Discurso del Papa Juan Pablo II a la Sacra Roan, Poma 2001).
    [9] Sexualidad humana: verdad y significado, Ed. Palabra, Madrid 1995.
    [10] Los textos citados arriba sobre este tema están sacados de: hayas. Carlo Caffarra, La preparazione al matrimonio, www.clerus.org
    [11] Ésta parte de la Catequesis está sacada de: Mons. Carlo Caffarra, La vocazione coniugale, www.clerus.org/morale
    [12] El Catecismo de la Iglesia Católica titula el Capítulo tercero sobre los Sacramentos del Orden y del Matrimonio: los sacramentos al servicio de la comunión y de la misión (La traducción española pone: los sacramentos al servicio de la comunidad).
    [13] "Cuando estás a punto de casarte, no recurras a los hombres, ni a mujeres que sacan provechos... ¡refúgiate en Dios! Él no se avergüenza de ser el mediador de tu matrimonio. El mismo, más bien, lo ha prometido, diciendo: “Buscad primero el Reino de Dios y todas estas cosas se es darán por añadidura” (Mt 6, 33). Juan Crisóstomo, L’unità delle Nozze,Città nuova, 1984, pp. 114.
    [14] Yves Semen, OP. cit., pp. 123-125.
    [15] S. Juan Crisóstomo, Sobre la Vanagloria. La educación de los hijos y el matrimonio. Ed. Ciudad Nueva 1997, pp. 85-­123. Óptimo texto para novios y parejas
    [16] El amor a Dios con todo el corazón, permite amar al otro (novio-novia, esposo-esposa) con un amor no idolátrico. Quien no ama a Dios con todo el corazón tiende a hacer de su propio cónyuge un dios según nos transmiten constantemente las películas de la televisión que hablan de amor fatal, amor total, que, empero,  antes o después no se sustentan, y se tornan delusivos, se transforman en frustración y tal vez en odio, porque un amor idolátrico hacia           e! otra no está fundado en la verdad, que antes o después, se impone.
    [17] Según describe el librito Objetivo Chaire, Per capire !a omosessualità (En castellano, Para comprender la homosexualidad), en realidad los que sufren la homosexualidad son una exigua minoría, la mayoría de los homosexuales llegan a ser tales o por el ambiente o por la moda, y si ellos así lo quieren pueden salir de ella.
    [18] Ibidem pp. 61-61.
    [19] "Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto te recompensará" (Mt. 6, 6).
    [20] "La conciencia es el núcleo más secreto y el sagrario del hombre, en el que está solo con Dios, cuya voz resuena en lo más íntimo de ella." (CEC. 1776).
    [21] No obstante, en el bautizado permanecen ciertas consecuencias temporales del pecado, como los sufrimientos, la enfermedad, la muerte o las fragilidades inherentes a la vida como las debilidades de carácter, etc., así como una inclinación al pecado que la Tradición llama concupiscencia, o "fomes peccati": "La concupiscencia, dejada para el combate, no puede dañar a los que no la consienten y la resisten con coraje por la gracia de Jesucristo. Antes bien `el que legítimamente luchare, será coronado' (2 Tm 2, 5)". (CEC. 1264)
    [22] "Y la esperanza no falla, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado." (Rom 5, 5).
    [23] ¿Y de qué hombre se habla? ¿Del hombre dominado por la concupiscencia, o del redimido por Cristo? Porque se trata de esto: de la realidad de la redención de Cristo. ¡Cristo nos ha redimido! Esto significa que Él nos ha dado la posibilidad de realizar toda la verdad de nuestro ser, ha liberado nuestra libertad del dominio de la concupiscencia. Y si él hombre redimido todavía peca, esto no se debe a la imperfección del acto redentor de Cristo, sino a la voluntad del hombre de substraerse a la gracia que brota de ese acto.
    El mandamiento de Dios ciertamente está proporcionado a las capacidades del hombre. pero a las capacidades dei hombre a quien se ha dado el Espíritu Santo; el hombre que, aunque caído en el pecado, puede obtener siempre el perdón y gozar de la presencia del Espíritu." (Veritatis Splendor 103).
    [24] Cito un solo un ejemplo. De S. Domingo, el 8 de Agosto, el Breviario dice: "Y, como es norma constante que un corazón alegre se refleja en la faz, su porte exterior, siempre gozoso y afable, revelaba la placidez y armonía de su espíritu."
    [25] Por eso no desfallecernos. Aun cuando nuestro hombre exterior se va desmoronando, el hombre interior se va renovando de día en día. En efecto, la leve tribulación en un momento nos produce, sobre toda medida, un pesado caudal de gloria eterna, a cuantos no ponemos nuestros ojos en las cosas visibles, sino en las invisibles; pues las cosas visibles son pasajeras mas las invisibles son eternas". (2 Cor 4,16ss)
    [26] Todo pecado que comete el hombre queda fuera de su cuerpo; mas el que fornica, peca contra su propio cuerpo" (1 Cor 6, 18b).