lunes, 8 de abril de 2013
se han negado a publicar
domingo, 6 de noviembre de 2011
Las vírgenes del siglo XXI
VALENCIA | Una vocación en auge
Las vírgenes del siglo XXI
- No son monjas, sino laicas que juran castidad para servir a la Iglesia
- El rito de consagración, del siglo II, simboliza su matrimonio con Cristo
- En la ceremonia van vestidas de blanco, con un velo, y reciben una alianza
- Las últimas tres vírgenes seglares consagradas en España son valencianas
F. Álvarez | Valencia
Ana Lacruz luce una alianza en su mano izquierda. Se casó el pasado 22 de octubre. Con Cristo. A sus 43 años, esta pianista profesora de Conservatorio ha sido consagrada como virgen seglar, una orden casi desconocida de mujeres laicas y castas que entregan su vida a Dios y al servicio de la Iglesia.
Las vírgenes seglares no son monjas ni pertenecen a ninguna comunidad religiosa, más allá de colaborar intensamente en la vida parroquial. Están insertas en el mundo real, mantienen su trabajo y continúan con su día a día de forma discreta.
El Código de Derecho Canónico reconoce esta forma de vida dedicada a Jesucristo, que requiere una vida casta y la total renuncia al matrimonio paratransmitir el Evangelio en la parroquia, su empleo, la familia y las amistades.
Lo explica con exactitud Jaime Sancho, presidente de la Comisión de Liturgia del Arzobispado de Valencia: "Las vírgenes seglares son antecesoras de las religiosas. Viven completamente al servicio de Dios y de la Iglesia de forma individual. No dependen de una madre superiora, sólo del obispo. Mantienen su trabajo civil, llevan una vida de oración diaria, ayudan a catequesis, en Cáritas. Son un testimonio de entrega completa a Dios".
En el origen del cristianismo
En realidad, su origen se remonta a los albores del cristianismo, explica Ana: "Nació de forma espontánea. Santa Lucía, Santa Inés y Santa Cecilia fueron las primeras en descubrir este tesoro, aunque por excelencia también lo es la Virgen María". El padre Sancho corrobora esta versión: "En San Pablo ya hay referencias a las vírgenes seglares, y San Agustín y San Ambrosio, padres de la Iglesia, les dirigieron tratados".
Mantienen su trabajo civil, llevan una vida de oración diaria. Sólo dependen del obispo.
Lo cierto es que la consagración de esta figura se generalizó en el siglo II, aunque perdió vigor con la aparición de las órdenes religiosas en los monasterios. De hecho, desapareció por completo en el siglo XII hasta que el papa Pablo VI la restauró en 1970 y promulgó de nuevo un ritual.
Desde entonces, las vocaciones sólo han hecho que aumentar a pesar de que el número es todavía muy reducido. En España apenas suman 150, cerca de 3.000 en todo el globo.
La llamada de la vocación
Ana sintió esta llamada mucho antes de que pudiera identificar de qué se trataba. "En otra época intenté buscar la felicidad en mi carrera, en mis amistades, desde el punto de vista afectivo, pero descubrí que tenía algo más que ofrecer", explica.
Ligada al Camino Neocatecumenal de Valencia -los conocidos como 'kikos'-, asegura que se 'enamoró' de Jesús durante unos cursos de Biblia. Durante doce años buscó su lugar en el mundo. Incluso probó en las misiones y el convento. En vano. "No era completamente feliz", afirma.
Descubrió la orden de las vírgenes seglares en el centro San Juan de la Cruz de Segovia y no dudó en dar el paso porque "representa una forma muy humana y auténtica de vivir el Evangelio". Cumplía, además, con los requisitos. Tenía la sensatez necesaria para asumir esta nueva vida y la vocación de consagrarse eternamente a Jesús.
Aún así admite que se requiere fortaleza para vivir en soledad, porque la consagración como virgen seglar es perpetua, para siempre: "Todos tenemos miedo a decir sí para siempre. El sí para siempre sólo lo puede decir Dios. A nosotros nos cuesta mucho", reflexiona.
Madurez y castidad
El padre Sancho pone el acento en la madurez y en la castidad: "Las aspirantes deben poder discernir esta nueva perspectiva de vida, en donde no cabe una relación de noviazgo".
Su origen se remonta a los albores del cristianismo y gozó de popularidad hasta el siglo XII.
Para Ana, la clave radica en la libertad de elección: "Yo he escogido libremente esta forma de vida. La virginidad no es una imposición, sino un modo de dedicarse plenamente a Jesús. Algo que no podría hacer del mismo modo si estuviera a cargo de una familia".
No todas las mujeres que inician el proceso para convertirse en vírgenes seglares llegan a completarlo. Algunas abandonan por iniciativa propia, en otros casos el Arzobispado rechaza a las candidatas que no están preparadas para ello.
No fue el caso Ana, que completó su formación con éxito. Aproximadamenteun año y medio de retiros de oración y estudios de teología, que aún hoy continúa.
En realidad, tal y como explica el presidente de la Comisión de Liturgia, no se exigen estudios concretos: "Se forman individualmente, generalmente con nociones teológicas y la asistencia de un director espiritual".
"En las diócesis con más vocaciones sí que están empezando a florecer estudios más específicos", apunta esta virtuosa del piano, que recuerda quela última consagración en Valencia tuvo lugar en 2005; la primera desde la restauración de esta figura por Pablo VI.
El rito más antiguo
El arzobispo Carlos Osoro consagró a Ana y a sus otras dos compañeras de viaje (Inmaculada Parra, de 38 años y profesora de religión y Pilar Sarrió, abogada de 49) en una emotiva ceremonia celebrada en la Basílica de la Virgen de los Desamparados el pasado 22 de octubre.
Este ritual, el más antiguo de la Iglesia, es el único que simboliza el matrimonio con Cristo. "El prelado, que representa a Jesús, nos colocó el anillo nupcial (oficialmente la insignia de la virginidad consagrada) y nos impuso el velo, una alegoría de la venida del Espíritu Santo", narra.
Acompañadas por dos madrinas, y vestidas de blanco, las nuevas vírgenes seglares se postraron durante las letanías, al igual que los sacerdotes cuando son ordenados. "Simboliza la entrega total de nuestra vida a Dios", puntualiza Ana.
Todas ellas recibieron también el libro de la oración litúrgica, porque rezar es precisamente uno de sus principales menesteres. Las laudes, vísperas y completas marcan su agenda diaria, que compagina a la perfección con su profesión de músico y docente.
Oración e implicación en la Iglesia
El papa Pablo VI recuperó esta figura en 1970. Hoy hay 3.000 vírgenes seglares en todo el mundo.
"Por la mañana no hay problema, me levanto muy pronto para orar, pero las vísperas tengo que postergarlas hasta que finalizan las clases, a veces más allá de las 8 y media de la tarde", explica con naturalidad.
Asegura que su día a día apenas ha cambiado con la consagración porque antes "ya vivía de este modo". Continúa muy vinculada a la parroquia de San Miguel y San Sebastián, colabora en todo lo que puede, estudia y reza.
El ocio, apunta, es accesorio porque "se siente mejor ayudando a los demás". "Tengo la misión de escuchar a quien me necesite". Insiste, no obstante, en que no está prohibido gozar del tiempo libre, ni descansar. Queda con sus amistades, aunque rehuye del "hablar por hablar". Su lema es el siguiente: "Intento buscar un sentido incluso a las cosas poco trascendentes".
Admite que no es perfecta, que se equivoca porque es humana, "de carne y hueso". Considera, de hecho, que errar es una muestra de "humildad" que nos permite mejorar cada día. Su objetivo es "salir a la calle todas las mañanas con los ojos de Jesús", aunque reconoce que no siempre lo consigue.
Ana no duda ni un instante al afirmar que ahora se siente feliz, plena: "Dios es un artista y nos ha dado muchas opciones para vivir en plenitud. Éste es mi camino".
martes, 23 de agosto de 2011
Kiko Argüello reúne a miles de personas en la traca final de la JMJ
http://www.libertaddigital.com/sociedad/2011-08-22/kiko-arguello-reune-a-cien-obispos-y-miles-de-personas-en-la-traca-final-de-la-jmj-1276433188/
Unas 200.000 personas se han reunido en la madrileña Plaza de Cibeles para encontrarse con Kiko Argüello, iniciador del movimiento eclesiástico Camino Neocatecumenal.
El objetivo del acto, celebrado tras la Jornada Mundial de la Juventud, ha sido promover las vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa, así como a la vida misionera de familias y jóvenes.
Junto a Argüello han estado el arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, siete cardenales y 70 obispos.
Tras un concierto y varios testimonios, se ha celebrado la Eucaristía, presidida por Rouco Varela. El cardenal ha recordado las palabras de Benedicto XVI en la homilía y ha señalado que el objetivo último de la JMJ era que los jóvenes "encontraran en Cristo su raíz"
Encuentro de las vocaciones de Kiko Argüello en Cibeles
El show de las vocaciones de Kiko Argüello en Cibeles
http://www.publico.es/espana/392557/el-show-de-las-vocaciones-de-kiko-arguello-en-cibeles
Y después del papa, Kiko Argüello. Y la apoteosis de los seguidores del Camino Neocatecumenal, los "protegidos" del cardenal de Madrid y muñidor de la Jornada Mundial de la Juventud, Antonio María Rouco Varela. 210.000 personas, según la Policía, se dieron cita ayer tarde en el entorno de Cibeles (el Ministerio de Defensa había negado el permiso para que el "Encuentro Vocacional" se celebrara en Cuatro Vientos) para escuchar a un encendido Kiko Argüello y ofrecer una nueva muestra del poder de esta organización: una riada de jóvenes (5.000 chicos y 3.200 chicas, según el Camino) se levantaron y recibieron la bendición para ser sacerdotes y religiosas que "evangelicen China".
En el altar, junto a Argüello, un exultante Rouco Varela, acompañado del cardenal Stanislaw Rylko, otra decena de purpurados y casi un centenar de obispos, que contemplaron, entre aterrados (por las palabras de Kiko) y sorprendidos (por la marea de vocaciones surgidas del encuentro), el espectáculo que tuvo lugar en el centro de Madrid.
En un discurso deslavazado, propio de un iluminado, Kiko contrapuso la juventud "de los indignados, de los que en Inglaterra han quemado coches", con otra juventud "que está salvada". Argüello puso ejemplos de chicas violadas, alcoholizadas, en la calle, que descubrieron el Camino Neocatecumenal y se convirtieron al kerigma [término que aplica a la proclamación de los cristianos tras la muerte de Cristo] de Kiko Argüello... que no al de la Iglesia católica.
"El kerigma anuncia la Salvación. Si yo os anuncio el kerigma en siete minutos, se realiza vuestra salvación", proclamó Argüello, quien denunció la "antropología horrible" de la sociedad europea, donde "los hombres han perdido el sentido del pecado y piensan que todo el mundo se salva". Pero no. Existe el pecado, y en cualquier circunstancia. "No podemos mirar a una mujer porque somos adúlteros, no podemos insultar a una persona porque seremos asesinos", proclamó el iniciador del Camino Neocatecumenal.
Y es que Argüello quiso salvar a los jóvenes frente a la "apostasía de Europa, donde la gente mata a las mujeres o a sus hijos. Nos mata porque nosotros sabemos que el hombre que se separa de Dios, su ser queda destruido". Todo es obra del demonio, el gran enemigo. "¿Y quién es mi enemigo? Tu mujer, tus hijos, el otro es el Infierno. Los hombres abortan, se divorcian, mienten, roban... por el temor que tenemos a la muerte, estamos sometimos a la esclavitud del demonio", proclamó un encendido Kiko Argüello.
El objetivo de la manifestación kika de esta tarde en Cibeles no era otro que una llamada de Dios a Argüello. "El Señor me ha dicho: Kiko, hay que preparar 20.000 sacerdotes para China. Aquí hay 300.000. Hay que evangelizar Asia en el Tercer Milenio".
Llegado el momento del envío, miles de jóvenes surgieron del gentío. Durante minutos, fueron subiendo al altar para que un obispo les tocara la cabeza. Según los datos del propio Camino, 5.000 chicos y 3.200 chicas se han ofrecido para ser sacerdotes y religiosas. Todo un récord, que no se consigue en los seminarios españoles ni en una década. Falta saber los que, después del éxtasis, continuarán.